La Serie A es una competición devaluada en los últimos tiempos. El dominio insultante de la Juventus o las travesías por el desierto de los equipos de Milán han contribuido a que la competición italiana pierda caché en Europa, además del coeficiente UEFA en beneficio de la Bundesliga. Ha mutado en una especie de liga gala, donde jóvenes perlas aprovechan la menor presión existente para mostrar sus cualidades.

El Nápoles vive mucho de esto. Poner el ojo en los talentos de los equipos inferiores para pulirlos y convertirlos en sus figuras. Ocurrió hace ya bastante con Marek Hamsik, y el verano pasado con Piotr Zielinski o Amadou Diawara. Aunque para ejemplo perfecto de esto, Paulo Dybala, que ya apuntaba en Palermo y terminó por confirmarse en Turín.

Un jugador destinado a algo similar es el checo Patrik Schick. Aterrizó en la Sampdoria en 2016, procedente de su país y siendo un completo desconocido. Y para cualquiera que haya seguido el último Calcio, este atacante ha sido una de las sensaciones de la temporada. Inevitable pensar en numerosos telefonazos preguntando por él…

La Juventus, en un intento evidente de repetir la jugada Dybala, se adelantaba a todos a principios del verano. Tras representar a su país en el Europeo sub-21, el checo se enfundaba la elástica de la Vecchia Signora para pasar el reconocimiento médico y finiquitar el acuerdo alcanzado por la Sampdoria.

Sin embargo, los días pasaban y el vigente campeón no lo confirmaba oficialmente. De forma inesperada, se producía otro comunicado.

Ni Juventus ni Sampdoria pasaron de ahí, mientras se disparaban los rumores: Schick no habría superado las pruebas médicas por algún problema cardiaco. El checo se incorporaba poco después a la pretemporada de la Sampdoria y la entidad genovesa anunciaba que todo estaba en regla.

Tal había sido el impacto de este espigado ariete en el Calcio que el interés sobre él renacería muy pronto. Ahora son Inter y Roma quienes pelean por Schick, mientras su club le ha dejado fuera de la lista oficial de dorsales para la 17/18.

Tras haber colocado en su pecho dos escudos diferentes durante este verano, ¿será a la tercera la vencida para uno de los grandes talentos de la Serie A?

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