El famoso Wenger Out se convirtió en el pan nuestro de cada día a lo largo la última temporada. Aparecía por todas partes: en espectáculos de la WWE, en partidos de hockey sobre hielo en Finlandia, en combates de sumo en Japón… Y, por supuesto, en avionetas sobrevolando estadios británicos.

Para justificación de sus detractores, el Arsenal finalizaba en quinta posición, sin billete Champions en 19 años. Sin embargo, el veterano alsaciano se agarró a un clavo ardiendo cuando prácticamente todo el mundo le había sentenciado. Los Gunners se alzaban con la FA Cup, batiendo al Manchester City en semifinales y al Chelsea en la final. Como ¿colofón?, Wenger renovaba su contrato

Apenas unos meses después de aquel triunfo copero, el Arsenal y su entrenador viven los peores tiempos que se recuerdan. La demolición absoluta a la que fueron sometidos en Anfield era solo un preludio. Porque los últimos días de mercado amenazan seriamente con hacer tambalear los cimientos del Emirates Stadium.

Para ponernos en situación: el Arsenal ha permitido que Alexis Sánchez, Ozil y Oxlade-Chamberlain se acercasen al final de sus contratos (todos en 2018). Y pese a la verborrea veraniega de Wenger, insistiendo una y otra vez en la permanencia de sus futbolistas, la cruda realidad es bien distinta.

Así, el Chelsea ha llegado a un acuerdo por el internacional inglés y que el Manchester City empuja, y mucho, por el chileno. Sobre el alemán existe menos interés, aunque su compatriota Mustafi también está en la rampa de salida, rumbo al Inter de Milán, apenas un año después de su llegada. Y ello pese a los constantes desastres defensivos del equipo.

Si finalmente se acaban confirmando las espantadas de todos estos jugadores, unido al paupérrimo comienzo de temporada, la sensación es que Wenger no tiene dónde esconderse a ojos de su enfurecida hinchada. O la situación da un giro radical o el veterano francés se marchará por la puerta trasera de un club del que debería haber salido, hace tiempo, a hombros de los aficionados. Ni los triunfos en las dos últimas Copas ni la Supercopa de hace unas semanas parecen salvarse esta vez.

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