El mito dice que los gatos tienen siete vidas, pero nada se sabe de las vidas que tienen sus parientes los tigres. A Radamel Falcao le apodan El Tigre por su voracidad en el área, y el colombiano vive en el Mónaco algo así como una nueva vida, varias ya agotadas en su carrera futbolística, que el ariete se empeña en volver a hacer relevante. Considerado durante los primeros años de la década como uno de los mejores (si no el mejor) ariete del mundo, su estrella pareció desvanecerse a raíz de una grave lesión de rodilla. Pero Falcao ha respondido de manera que pocos esperaban, en el Mónaco y en un contexto (la Liga francesa) poco amable con los jugadores que penen en el aspecto físico.

Cuando Falcao cayó lesionado en enero del 2014 el mundo futbolístico habló de karma: los dioses del fútbol castigaron al colombiano que, en la cúspide de su carrera tras lo logrado con el Atlético, se dejó llevar por el negocio tramado por su agente Jorge Mendes en el Mónaco. La rotura del ligamento cruzado frenó en seco el estrellato del colombiano (y de paso limitó algo las opciones de su selección, que aspiraba a todo en el Mundial de Brasil), que después de su recuperación fue cedido a Inglaterra en dos ocasiones y mostró un nivel muy alejado de lo que venía siendo Falcao: un delantero rápido, voraz, explosivo en el salto y en el disparo, peleón, cada año mejor en otras facetas con el balón.

A Falcao se le vio rebasado por la Premier en sus escasas apariciones para Chelsea y Manchester United. Sin embargo, su recuperación ha sido portentosa. Subido a la ola de un Mónaco que es un vivero infinito de jóvenes futbolistas, el Tigre ha vuelto a saltar como poseso hacia el gol. Dice mucho de Falcao su rendimiento en el Mñonaco (70 partidos, 50 goles), en una Liga de creciente pujanza como la francesa: la Ligue 1 no es nada amable con jugadores con limitaciones físicas. Cada vez jugadores más jóvenes de Francia y toda Europa eligen el campeonato galo para foguearse. Entrenadores como Bielsa u Óscar García,con gusto por el fútbol de toque y ofensivo, apuestan por la Liga francesa. Y el poderío físico de los jugadores de origen africano aumentan la exigencia de cada choque,

En ese contexto de hostilidad para un jugador que haya sufrido una lesión tan grave, Falcao ha vuelto a florecer. La pasada temporada hizo 21 goles en 29 partidos de Liga, y en el arranque de esta campaña ya lleva 7 tantos en 4 partidos. Pero el Tigre puede estar expuesto a perder una nueva vida y enfrentarse a una nueva reinvención. El Mónaco es un equipo vendedor, acuna a jóvenes promesas una o dos temporadas y luego consigue venderlos por un dineral. Mbappé está a un paso del PSG y otro extremo del equipo del Principado, Lemar, apunta a Inglaterra.

Como antes con Martial o con Carrasco, el Mónaco está dejando a Falcao sin surtidores desde las bandas, el principal alimento del goleador colombiano. La inagotable factoría monegasca espera que los veinteañeros Diakhaby, Mboulá o Rony Lopes puedan ayudar a Falcao a seguir mandando el mensaje: que es uno de los mejores goleadores de la selva del fútbol europeo .

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