Frank de Boer no es un cualquiera en la historia del Ajax. Como futbolista ganó una Champions League, una Copa de la UEFA y cinco títulos de Eredivisie. Ya como técnico, ostenta el honor de ser el único en toda la historia de la competición holandesa en conquistar cuatro campeonatos consecutivos. Casi nada, teniendo en cuenta que por ese banquillo pasaron leyendas como Rinus Michels o Johannesburgo Cruyff.

Sin embargo, parece que el toque mágico del holandés se quedó en casa. Tanto, que con apenas un mes de Premier League disputado, De Boer ha sido destituido. Su Crystal Palace era un auténtico desastre, sumando todos sus duelos por derrotas y sin haber anotado ni un solo gol. Echando un vistazo a la historia del club, los datos son demoledores.

Al final, la directiva londinense ha cedido a la presión popular, en lo que es un calco del paso de Frank de Boer por el Calcio. Y es que la temporada pasada, el millonario proyecto del Inter de Milán apostó por él para intentar revivir a un equipo que deambula por la mediocridad desde hace bastante. Pero poca paciencia tuvieron y fue despedido en noviembre.

Sus detractores en Selhurst Park lo tienen claro: De Boer intentaba algo para lo que no disponía de ingredientes. El holandés es fiel a su escuela de toque y posesión, mientras el Crystal Palace reciente destacaba por ser un equipo batallador y muy directo, aprovechando la velocidad de Wilfried Zaha o el dominio aéreo de Christian Benteke. Era la fórmula del jubilado Sam Allardyce; con la actual, nada de eso funcionaba.

Tras la última derrota, en Burnley, De Boer ya parecía incluso un hombre resignado. Alguien que sabía que su futuro inmediato se encontraba en el aire. Pues dicho y hecho. Un día después, a la calle.