Hasta que llegó este verano del «neymarazo«, el traspaso más millonario del fútbol mundial era el de Paul Pogba. El Manchester United pagó 105 millones de euros a la Juventus de Turín por el centrocampista francés. Por sus labores de intermediación, Carmine «Mino» Raiola se embolsó 27 millones de euros. Lo primero que hizo con esos ingresos fue comprarse la mansión que el mafioso Al Capone poseía en Florida. Muchos directivos de clubes europeos piensan que la elección no fue casual.

Todo el mundo teme a Mino Raiola. Con Jorge Mendes investigado por la justicia, el italo-holandés emerge como el agente más poderoso del fútbol. Nadie es tan duro, nadie arriesga tanto y nadie influye en sus futbolistas como Raiola, capaz de doblegar a un gigante como el Milan tras tenerlo todo el verano en vilo pendiente del futuro de su joven estrella, Gianluigi Donnarumma. El portero renovó y se quedó finalmente en la casa rossonera, acuerdo que los dirigentes del club, Fassone y Mirabelli, interpretaron públicamente estos días como un triunfo frente al representante. Mal hecho.

En los micrófonos de RaiSport Mino Raiola respondió: «No tengo nada personal en contra de Fassone y Mirabelli, pero el problema es que no creo en su proyecto». Automáticamente se han vuelto a disparar las alarmas en los despachos de los grandes equipos del continente. Que Raiola no crea en el proyecto significa que Donnarumma volverá a estar en el mercado en breve.

Desde que en 1996 llevó a Pavel Nedved desde el Sparta de Praga hasta la Lazio, el prestigio del intermediario no ha parado de crecer. Sus representados son estrellas de fuerte carácter, como él. Ibrahimovic, Lukaku o Balotelli fueron chicos Raiola. Lo es Marco Verratti, objeto de deseo del Barcelona durante el último mercado que seguirá en el París Saint-Germain. ¿O no?

«Verratti se quedará en el PSG… Al menos por ahora», declaró el agente esta semana y un escalofrío recorrió el Parque de los Príncipes. Uno semejante al que se vivió en La Masía al sorprenderlo con Xavi Simons, la próxima joya de la cantera culé.

Si algo sabe Mino Raiola es que el dinero para los intermediarios está en los traspasos, no en los one-club men. Por eso en la Juve viven con las orejas tiesas desde que le escucharon decir que su número 10, Paulo Dybala «en un tiempo se marchará». «Le vendría bien el Barcelona, el Real Madrid, el Manchester United, el Manchester City o el Chelsea, pero siempre que sean grandes proyectos», aventuró.

Lo curioso es que Raiola ni siquiera es el agente del fenómeno argentino. Pero nadie se fía y todos se asustan: cuando Mino habla, los maletines se mueven.

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