“La gente está pensando ya en ganar la tercera Champions seguida, y eso no lleva a ningún sitio”. Zidane es un hombre tan parco en palabras como preclaro. Así se expresó en la rueda de prensa posterior a la victoria del Real Madrid sobre el Apoel Nicosia (3-0), un trámite para el campeón de Europa ante uno de los equipos más flojos del torneo. El Madrid presume de que la Champions League es “su” competición, pero a Zizou no le gusta que ya de primeras el Bernabéu luzca una pancarta destinando al equipo a un nuevo triunfo final. Quizás porque sepa que el equipo ha dado un pequeño bajón en lo futbolístico. Quizás porque sepa que sin Cristiano Ronaldo la dimensión del Madrid se aplana ante la falta de definición.

El Madrid curó en Champions la saudade que tiene de Cristiano. Sigue ausente el portugués en Liga por sanción y su aparición era esperada. Se mostró como siempre: un goleador casi irresponsable, que perdió un par de goles ante los frágiles chipriotas por estar demasiado ansioso hasta el punto de caer en fuera de juego. Marcó dos tantos como pudieron ser cuatro. Su voracidad ya legendaria dio sentido al tibio partido del Madrid, pero a diferencia de los dos últimos choques en el campeonato doméstico, tenía arriba a Cristiano para convertir en oro lo que caía en sus botas. No sucedió así ante Levante y Valencia, para escarnio de sus compañeros. La puntería de Cristiano plasmó la superioridad del equipo blanco, para otro estreno victorioso de temporada Champions. Una rutina ya de 11 años.

Mientras, las otras noticias del Real Madrid-Apoel fueron las habituales para Zidane: una lesión y una actuación discutida de uno de sus sospechosos. Hubo quien pitó a Gareth Bale, por más que el galés se entendiera bien con Cristiano, asistiera en el decisivo 1-0 y pudiera hacerlo en otro par de ocasiones de estar acertado el luso. Bale y Cristiano actuaron a veces como puntas en una especie de 4-4-2, otra opción más para Zidane. Pero nada de eso le salvó de las quejas del Bernabéu. “No es bueno pitar a nuestros jugadores, lo hemos dado todo, Gareth también y no se merece eso. Todos pueden expresar su opinión, pero esto no ayuda a nadie”, dijo Kroos tras el choque.

La lesión de Kovacic complica el panorama de Zidane de cara al choque contra la Real Sociedad, delicado porque el Madrid ya está a 4 puntos del Barça y puede alejarse demasiado a las primeras de cambio. Sin el croata, ni Benzema ni Marcelo, con una zaga bajo sospecha desde el inicio de temporada y el bajón del equipo tras los esfuerzos de las Supercopas, medirse al equipo de Eusebio Sacristán son palabras mayores. Tampoco podrá estar Cristiano Ronaldo, en el último partido de sanción. El luso arrancó la Champions marcando en la primera jornada por sexta temporadad consecutiva. Es el tipo de récords que hablan de un goleador de leyenda. Por eso el Madrid lo echa tanto de menos cuando no está. Por más que sea el Madrid de los centrocampistas.