El Stuttgart vivía una tarde estupenda. Recién regresado a la máxima categoría del fútbol alemán, el Mercedes-Benz Arena era escenario de un nuevo triunfo de los suyos. Se imponían 1-0 al Wolfsburgo gracias al tanto de Chadrac Akolo, una de las sensaciones en este arranque de campaña, y el duelo se aproximaba a su final. Pero entonces se produjo el drama.

En un balón colgado al área, el meta visitante Koen Casteels se elevaba para capturar el esférico. Lo que seguramente no esperaría el belga era golpear con su rodilla al capitán del Stuttgart, Christian Gentner. El ex internacional alemán, de 32 años, comenzó a sangrar a consecuencia del impacto y se tragó la lengua. Los presentes asistían a una durísima situación. Pero el doctor de los Reds, Raymond Best, intervino a tiempo para impedir un fatal desenlace.

Poco después del encuentro, el Stuttgart anunciaba oficialmente que Gentner sufría diversas fracturas en el rostro y que requeriría cirugía. El entrenador Hannes Wolf aportaba más información: «No pudimos disfrutar de la victoria porque nuestros pensamientos estaban con nuestro capitán. Fue un choque muy fuerte pero el médico dice que se recuperará completamente».

El futbolista germano, que se mantuvo fiel a su club pese al descenso de categoría, acumuló cinco presencias con su selección nacional entre 2009 y 2010. Además, fue campeón de la Bundesliga en dos ocasiones: con su actual equipo en el 2007 y, curiosamente, con el Wolfsburgo dos años más tarde.

Analizando la acción desde otra perspectiva, el golpe entre Casteels y Gentner colocó al VAR en el punto de mira, otra vez. Con todos los asistentes obviamente preocupados por el estado de Gentner, ni al colegiado ni a los responsables del vídeo arbitraje se les pasó por la cabeza señalar penalti. ¿Comprensible, no es así?

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