La última jornada de la Serie A transcurría bajo el guión más o menos previsto. La Juventus había vencido. El Milan, también. Incluso el Nápoles se pegaba un buen atracón a costa del débil Benevento. El último encuentro, sin embargo, reservaba una historia muy especial. La confirmación de un crío de 16 años en el estadio genovés Luigi Ferraris. La de Pietro Pellegri.

Ante la visita del Lazio, el chaval entró al terreno de juego con media hora de juego cumplida, en sustitución de Ricardo Centurión. Con su equipo por debajo en el marcador, Pellegri igualaba la contienda poco después de la reanudación. Ciro Immobile colocaba el 1-2 pero el más joven futbolista sobre el césped respondía de nuevo, provocando el furor en la grada del Grifone. Las lágrimas de su padre, asistente del técnico, Ivan Juric, serían la imagen de la jornada. Ni importó que Immobile sentenciara después.

El menor de los Pellegri no es un desconocido en el Calcio. El comienzo de su fábula se remonta al pasado 22 de diciembre, cuando inscribió su nombre y apellido en la historia de la Serie A: superaba a Amedeo Amadei como futbolista más joven en debutar en la máxima categoría italiana, una marca que llevaba vigente desde 1937. El atacante del Genoa se estrenaba con 15 años, 9 meses y 5 días, superando por solo uno el récord del jugador de la Roma.

Precisamente, Pellegri conseguiría ante el conjunto capitalino otra marca de esas que permanecen en los libros de estadística. En la última jornada de la pasada temporada, en aquel espectacular adiós a Francesco Totti, el ariete genovés se convertía en el primer goleador de las cinco grandes ligas europeas nacido en el siglo XXI.

Con dicho tanto se puede apreciar rápidamente lo que es Pellegri. Un crío de 16 años pero con un físico imponente, ya moldeado para soportar la carga en última instancia de un experimentado central como Kostas Manolas. Aquella fue su primera diana. El de este último fin de semana, su primer doblete. Llegarán muchos más, así como las llamadas de los gigantes (el AC Milan ya lo ha hecho). Porque sus credenciales a los 16 años invitan a creer en el futuro de Pietro Pellegri.

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