En el fútbol de hoy, casi nadie es capaz de equiparar su nombre al de Diego Armando Maradona. Incluso Leo Messi sufre con tales comparaciones, de manera incomprensible y especialmente cuando no tiene su día. Y si viajamos a Nápoles, sacrilegio. El Pelusa ocupa allí un lugar privilegiado en el Olimpo. Alcanzar ese status exige episodios inimaginables.

Pareció empeñarse en ello Dries Mertens, una de las principales figuras del cuadro de Maurizio Sarri. El atacante belga anotó el tercer tanto de los suyos en la victoria sobre el Lazio por 1-4, con una ejecución que recordó de forma inevitable a otro gol conseguido por aquel Maradona, en 1985 y frente al mismo rival. Sin mirar, superando por arriba la posición adelantada del portero enemigo.

Acercándose al mito, Mertens se eleva todavía un poco más dentro del grupo de referentes de la escuadra napolitana. Un poco más porque eso ya lo había gestado el curso pasado, amasando la fenomenal cifra de 28 goles en Serie A y otros 5 en Champions League. En este sentido, fue claramente favorecido por la apuesta ofensiva de su entrenador y por ocupar la posición de falso ariete, debido a la salida de Gonzalo Higuaín y la grave lesión de Arkadiusz Milik.

“Lamento que haya descubierto estos atributos tan tarde, podría haber tenido una carrera aún más grande. Pero es un jugador extraordinario, un animal con hambre de goles”. Eran palabras de su técnico al finalizar el choque ante el Lazio. Sarri se refiere a la tardía explosión de su pupilo, que llegó a Nápoles con 26 años y tras haber competido únicamente en la Eredivisie holandesa.

En cualquier caso, el atacante belga se encuentra como un chaval con calzado nuevo en el esquema de Sarri, el más anotador en este arranque de campaña. El Nápoles lidera la tabla junto a la Juventus tras ver puerta en 19 ocasiones en 5 partidos, una racha que difícilmente podrán mantener pero que al menos hacen pensar en ellos como clara alternativa al vigente campeón. En lo que sería otra gesta para Dries Mertens.

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