Cualquiera diría que estuvo hecho con intención. El mismo día que Football Leaks publicaba los detalles económicos del contrato de Neymar con el PSG, el equipo francés jugaba su primer partido sin el brasileño, lesionado. Y, oh casualidad, el PSG no pudo pasar de un 0-0 en campo del modesto Montpellier. El sueldo de Neymar posiblemente suene a obscenidad en cualquier situación, pero alguien podría asirse a la ausencia del ex del Barça para justificar el primer resultado que no es victorioso del conjunto parisino esta temporada y ver que, sin su gran fichaje, la cosa es un poco más difícil: el Montpellier ayudó a explicar por qué Neymar cobra 100.000 euros al día.

Que es la cifra que sale de los poco más de 3 millones al mes que se lleva el brasileño en su nuevo contrato con el PSG. Neymar es una fábrica de ganar dinero: no tenía un contrato bajo con el Barcelona y además le exprimió al club culé una prima de renovación que ahora está en los juzgados. También puede ser casualidad, o no, que el mismo día del empate de Montpellier y la filtración de su salario la revista Paris Match publicase un reportaje sobre los primeros meses de vida de Neymar en la capital francesa. Del texto sobresale los detalles sobre la vivienda donde mora el brasileño y su séquito: un caserón a 9 kilómetros del centro de París, con cinco niveles en la vivienda principal, su propio ascensor, piscina interna… 1.000 metros cuadrados de vivienda y 5.000 de finca en total, alquilado todo por 14.000 euros al mes.

Suficiente para albergar a Neymar, familia y adyacentes, los famosos Toiss, en total unas 20 personas. Parecen muchos gastos pero todo es cuestión de perspectiva: recordemos, 100.000 euros al día. Volvamos a Montpellier: tras contar por goleadas los partidos oficiales, el PSG se quedó a 0 ante un rival de media tabla hacia abajo, justo cuando Neymar no pudo jugar por unas misteriosas molestias. “El mérito es del rival, que cerró los espacios con eficiencia. Tuvimos ocasiones, pero nos faltó algo de empuje“, resumió Unai Emery, como diciendo sin decir.

Al PSG le perjudicó el árbitro al no señalar un penalti sobre Cavani. Otra casualidad más en el microuniverso del club parisino. Justo el día en que el ururguayo no iba a tener que discutir con nadie para patear desde los 11 metros y quizás vestirse de héroe del equipo, como solía hacer hasta hace unos meses, le birlan esa oportunidad. Así que habrá que esperar otra semana para saber si Emery ha solucionado o no la lucha de egos en el vestuario del PSG. Algo nos dice que tanta casualidad (salario publicado, ausencia y primera no victoria) no ayuda.