El Liverpool comienza a recuperar la normalidad poco a poco después de un verano muy movido por el caso Coutinho. El jugador brasileño, tentado por el Barça para suplir a su compatriota Neymar, se declaró en rebeldía y ha tenido que volver a ganarse la confianza de Klopp, que parece haberle perdonado sus pecados siendo consciente de la calidad diferencial que puede aportarle al equipo.

El centrocampista ya había ayudado a los ‘reds’ a salir de un bache de cuatro partidos sin ganar con un gol ante el Leicester y ayer fue titular por primera vez en esta Champions League. Su vuelta a la máxima competición europea fue motivo de alegría también para los seguidores del Liverpool, que por fin podían volver a ver su cuarteto atacante. El brasileño se estrenaba junto a Mané, Firmino y Salah, ya que el senegalés está sancionado en la Premier después de su dura entrada a Ederson, portero del Manchester City.

Pero por desgracia para el Liverpool y para Klopp, el regreso del brasileño no puede arreglar el que hasta ahora está siendo su mayor problema esta temporada: la fragilidad defensiva. El conjunto inglés sólo ha dejado la portería a cero en 2 de los 11 partidos que ha jugado en todas las competiciones y ante el Spartak de Moscú volvió a sufrir. De hecho fueron los rusos los que se adelantaron en el marcador antes de que Coutinho igualara la contienda, marcando el que por cierto es su primer gol en la competición.

Pero no pudieron pasar de ahí los británicos, que de nuevo dominaron el encuentro y merecieron más, como ya les pasara en el primer partido de la fase de grupos ante el Sevilla. Precisamente es el conjunto andaluz el que se coloca líder después de vencer con claridad al Maribor, mientras que el Liverpool sigue sin arrancar y se queda empatado a dos puntos con el Spartak, afrontando como finales el doble duelo contra los eslovenos.

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