El Real Madrid ha demostrado su condición de vigente campeón de la Champions League en su visita al complicado terreno del Borussia Dortmund, líder de la Bundesliga, superando al cuadro alemán por 1-3. Primero Bale y después el doblete de Cristiano hicieron inútil la diana local de Aubameyang, gracias a lo cual el conjunto merengue encarrila su pase a octavos de final.

Ya fuera con Klopp o Tuchel antes, el Dortmund es un equipo atrevido y lo sigue siendo con Peter Bosz. Arrancaban muy avanzados los germanos, presionando arriba e incomodando a los medios blancos. Ello expoleó a los visitantes a enviar balones largos a los enormes espacios en la zaga amarilla. Carvajal lo aprovechaba con frecuencia, aunque su primer intento lo atajó Burki.

Poco después, el propio lateral madridista colocaba un preciso centro a Bale que el galés enviaba a la red con un espectacular remate de primeras. Dirigido al sentido común de quienes de abuchean, muchísimas veces, sin razón.

El Dortmund respondía como solo sabe hacer: combinando y buscando velocidad y profundidad por cualquier parte. En una de esas llegadas solicitaban penalti por mano de Sergio Ramos, que no fue señalado. Mientras, Carvajal seguía a lo suyo evitando un remate claro de Aubameyang.

La reanudación arrancó igual, con Varane evitando un gol cantado tras una dejada de cabeza de Yarmolenko. Pero cuando más se acercaba el Borussia, golpeó el Madrid de nuevo. Kilos mandaba un buen pase a Bale y la dejada de este la hacía buena Cristiano.

Bosz quemó sus cartuchos de refresco y tras los cambios, los germanos acumulaban una ocasión tras otra. Una de ellas la materializó Aubameyang, pero Nacho salvó in extremis alguna otra. Ya con el genial Pulisic en pista, el Madrid acometió una de sus especialidades: sentenciar en una contra, de nuevo con el portugués.

Una función tantas veces vista, con el cuadro español golpeando cómo y cuándo más lo necesita. Una fórmula que le sigue funcionando y que les permite encarrilar el pase a la siguiente ronda.

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