La Premier League lleva años pasando apuros para que sus clubes, auténticos trasatlánticos de las finanzas, plasmen su superioridad económica en la máxima escena europea. Una situación que eleva las voces críticas contra el fútbol inglés, un negocio perfecto que genera pingües beneficios en el mercado local, domina la gestión de derechos televisivos dentro y fuera de sus fronteras, ha generado una inflación en el mercado y salarios de jugadores, pero que se estrellaba ante la realidad de la Champions (y en menor medida la Europa League): los equipos españoles, la Juventus y el Bayern acababan compitiendo mejor. Puede que esta situación esté cambiando. Los arranques de Chelsea, Manchester City, Manchester United y Tottenham lanzan el mensaje de que esta Champions League 2017 puede volver a tener color inglés.

O al menos un competidor digno. Sólo el Liverpool titubea un tanto entre los 5 participantes ingleses en la mejor competición de clubes del mundo. Y era algo que no estaba pasando. A mediados de la década anterior, la Premier vivió una época de dominación: acumuló 7 finalistas consecutivos en la Champions, incluida una final entre United y Chelsea que ganaron los de Manchester. Pero desde el desde el 2009, la Premier apenas ha colocado a dos representantes en la final de la Copa de Europa: el United perdiendo contra el Barça y el Chelsea de Di Canio venciendo al Bayern en uno de los equipos peor recordados de los últimos tiempos.

Demasiado poco bagaje para el dinero y la ambición que se mueve en la Premier League. El United ya avisó la campaña pasada llevándose la Europa League, y esta temporada los cuatro representantes ingleses parecen dispuestos a situar el fútbol de su país en el primerísimo plano continental. El equipo de Mourinho demolió a Basilea y CSKA de Moscú en sus dos primeras jornadas, con Lukaku goleando a un ratio inesperado. El Manchester City, en plena orgía goleadora desde el arranque de temporada, aplastó al Feyenoord y superó al rocoso Shakthar Donetsk (2-0), al que tiró 16 veces a puerta antes de sentenciar en el 90. Quizás la lesión de Mandy pueda frenar un poco la bien engrasada maquinaria de Guardiola, pero su arranque hace prever que, al fin, la mano del catalán puede guiar al City a la tierra prometida.

Mientras, el Tottenham planta seria oposición al Real Madrid en el grupo H. Los de Pocchetino golearon a Apoel y Dortmund (seis goles, cinco de ellos de Harry Kane, hat trick incluido a los chipriotas) y se jugarán la primera plaza con los de Zidane en la próxima jornada. Por su parte, el Chelsea dio un aldabonazo sobre sus posibilidades en Europa con una remontada en el Wanda Metropolitano ante el Atlético de Madrid. Con Morata en racha (7 goles en 7 partidos), el equipo de Antonio Conte tiene en su mano la primera plaza del grupo si gana a la Roma en casa la próxima jornada.

Sólo el Liverpool (con dos empates pese a la reaparición de Coutinho) se queda algo atrás, pero los de Klopp tienen un grupo favorable y el doble duelo con el Maribor pendiente, que debería reportarle 6 puntos. Los equipos de la Premier en la Champions tienen la particularidad de que todos ellos son equipos de autor. A diferencia de Real Madrid, Barça, PSG y el actual Bayern, Mourinho, Guardiola, Klopp, Conte y Pocchetino son marcas endelebles en sus equipos. Una peculiaridad que no venía aconteciendo en los clubes ingleses, que aspiran a imponer su particular impronta de caros trajes hechos a medida por los mejores sastres en la principal pasarela del fútbol mundial.