De los últimos tres años, Marco Reus ha estado casi uno y medio de baja. No ha podido jugar ningún torneo de importancia con la selección alemana desde la Eurocopa del 2012. Así se resume a grandes trazos el drama de Marco Reus con las lesiones, que han frenado al gran talento alemán de la última década, el jugador diferencial por encima de Mesut Özil y Mario Götze, pero al que nos encaminamos inevitablemente al qué-hubiera-sido-de-él-si-no… por culpa de sus constantes problemas físicos.

Una entrevista con la edición alemana de la revista GQ ha servido para que Marco Reus expresase sus heridas internas causadas por las heridas del fútbol. Hay un poco de esa cosa tan rancia de “los hombres también lloran”, pero también mucho de reflexión sobre su carrera. “Daría todo el dinero que he ganado por estar sano. Sin mi novia y mi familia me hubiera venido abajo”, dice el mediapunta del Borussia Dortmund. La última lesión grave, una rotura parcial del cruzado en la rodilla derecha, le llegó el mismo día que ganaba el primer título con el equipo amarillo, la Copa alemana ante el Eintracht. “Fue el cielo y el infierno al mismo tiempo. Recibí el diagnóstico cuando celebrábamos por las calles de Dortmund”, recuerda Reus.

Las lesiones le han impedido rendir con la selección alemana, un equipo en el que encajaba a la perfección con las ideas de Joachim Löw, pero que apenas ha podido disfrutarlas. Sin él, Alemania ganó el Mundial del 2014 con un gol de Götze, otro talento (menor al lado de Reus) disminuido por los problemas físicos. Reus tenía en sus botas la clase, rapidez, gol y capacidad de asociación con mayor continuidad de Özil y menos indolencia. No había verano que no se relacionase su nombre con un gran traspaso a los grandes españoles. Pero su nombre se fue cayendo de las agendas por culpa de las lesiones: sobre todo en los tobillos, pero también pubis y ahora la rodilla.

Marco Reus era la pieza maestra de la filosofía del Borussia Dortmund, el mediapunta o segundo delantero con mayor capacidad de determinar un partido, más que los Mkhitaryan, Kagawa, Januzaj, etc que vistieron la camiseta amarilla.  Su asociación con Lewandowski estuvo a punto de dar algún susto importante en la Champions League, pero el dinero del Bayern acabó con esa vía. Luego, Tuschel apenas pudo disfrutarlo a sus órdenes y ahora Peter Bosz espera a que se recupere para verlo con Pusilic, Aubameyang y Yarmolenko. Al menos mientras Reus siga en Dortmund: “Tengo contrato hasta el 2019 y entonces tendré 30 años, nunca se sabe en el fútbol”. Desgraciadamente, esta frase tiene demasiados matices para Marco, el gran talento alemán al que las lesiones le han privado de explotarlo.

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