Los jugadores que no son convocados por sus selecciones tienen demasiado tiempo libre. Que se lo digan a Isaac Success. Sin entrar en los planes de Nigeria, que esta semana certificó su pase al Mundial de Rusia 2018, el joven atacante del Watford quiso hacer alarde en la noche londinense de su estatus de estrella de la Premier League. Sólo que se le fue de las manos y ahora enfrenta varios problemas de imagen pública: con demasiado alcohol en el cuerpo y cuatro prostitutas en su habitación en el hotel de Londres donde reside, fue esposado por la policía que acudió a ver qué ocurría con el ruido que denunciaron los vecinos.

La historia de Success es la de un inmaduro que gana 30.000 libras a la semana sin hacer además gran cosa por ello. Desde que llegó al Watford hace ya temporada y media a cambio de 15 millones de euros (récord del club), el nigeriano apenas ha jugado 550 minutos en 21 partidos, con un sólo gol. Lejos de las prestaciones prometedoras que el extremo de 21 años demostró en su última temporada en el Granada. Puede que Success sea un jugador prometedor, una vez internacional absoluto con Nigeria, o se sienta mercancía de la familia italiana Pozzo, que controla el Granada, el Watford, el Udinese y algún otro club satélite más.

Toda esa presión pudo haber explotado en una noche loca por Londres, donde después de beber y calentar la libido en un club de striptease, Success creyó conveniente pagar 500 libras a cada una de las cuatro escorts para pasar una noche en su hotel. Para convencerlas, al parecer usó el argumento definitivo: «No os vais a creer lo que gano sólo por 90 minutos». El problema es que al parecer el muchacho bebió demasiado («Bebía Baileys directamente de la botella, al menos trasegó dos», relata una de las chicas con todo lujo de detalle en la nada pudorosa prensa sensacionalista inglesa), no pudo cumplir su fantasía y después quiso recuperar su dinero de malas maneras. La cosa acabó con la policía de por medio.

Desde que llegó al Watford, nada le parece ir demasiado bien a Success. Sobre todo esta temporada, en la que apenas ha jugado un ratito en la Copa inglesa. Puede ser cosa de la juventud, de la adaptación a un país diferente… O de la brujería. En enero, cuando la etapa de Success en el Watford ya empezaba a dar mala espina, su entorno declaró en Nigeria que la causa de su pobre rendimiento era que alguien le estaba echando un mal de ojo. Una maldición que se manifestaba sobre todo en forma de lesiones. Nada decían estas fuentes de que esa brujería pudiera llevarle a meter cuatro prostitutas en su habitación borracho.

Las consecuencias disciplinarias pueden ser duras pero lo peor para Isaac Success puede estar en su propia persona. Y esta vez no hay brujería que valga. El nigeriano ya dio alguna muestra de su inmadurez durante su etapa en Granada, cuando se quedó fuera de una convocatoria por motivos extradeportivos y reaccionó colgando un post en redes sociales con una foto suya derramando una lágrima y diciendo que sólo Dios sabe de su dolor. Con la prensa local salivando con su historia nocturna, con las chicas dando todo tipo de detalles sobre su comportamiento, anatomía y rendimiento, con chistes facilones sobre su apellido (éxito en inglés) y la palabra score (que sirve tanto para marcar goles dentro del campo como fuera de él), Success puede pasar un muy mal rato por cometer un error infantil. Casi tanto como la canción que le dedicaron en el Match of the Day el pasado febrero.

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