En el 2009, el Espanyol luchaba por no descender y visitaba el Camp Nou en febrero siendo colista y a 42 puntos del Barcelona de Pep Guardiola. Con Mauricio Pochettino en el banquillo en su primera experiencia profesional y una actuación brillante de Iván de la Peña, el equipo perico desquició al culé y se llevó una victoria trascendental para iniciar la recuperación (1-2). Desde entonces, la herida abierta entre Pochettino y Guardiola sigue supurando de vez en cuando: aquella noche en el Camp Nou el Barça sufrió una expulsión antes del descanso y se quejó amargamente de la dureza del rival, una protesta repetida en los últimos años.

Hubo un festejo en el vestuario que el Barça consideró desmedido y Pochettino, al parecer, tuvo un rol destacado en el asunto. Guardiola tomó nota y de vez en cuando le deja un pellizco de monja, porque parece no ser mucho más que eso. Como cuando esta semana decidió referirse al Tottenham como “el equipo de Harry Kane”, y lo que parecía un elogio al delantero que siempre marca esta temporada se convirtió en un desprecio a la obra de Pochettino en el club londinense. Y el técnico argentino le respondió al catalán con las maneras contundentes con las que se manejaba en el campo como expeditivo defensa central.

“Es un comentario triste e innecesario. Después de un partido importante, conozco a Guardiola y sé que a veces le cuesta mantener la calma y ser respetuoso y un caballero. A mí no me pareció mal pero a mucha gente dentro del Tottenham sí”, explicó Pochettino sobre las palabras de Pep, que en realidad eran para anunciar a los Spurs como candidatos al título.

“Es curioso porque cuando Guardiola estaba en el Barça, era la mejor época de Messi y yo nunca dije que era el equipo de Messi. Siempre dije que Guardiola era parte importante de aquel equipo”, insistió un dolido Pochettino en una actitud que la prensa local señala como poco habitual en el argentino, que casi nunca se refiere individualmente a los rivales antes de un partido. Ni siquiera el Manchester City es su próximo contrincante, ya que el partido de Liga está fijado para mediados de diciembre.

Le pasó también el pasado mes de abril, con un amigo de Guardiola. Unas supuestas declaraciones de Xavi Hernández a The Sun (que el entorno del centrocampista negó) elogiando a Delle Alli y cómo encajaría en el City de Guardiola abrieron esa herida que guarda Pochettino sobre el catalán: “Xavi es mi enemigo, me odia. Le conozco bien y lo hace para descentrarnos”, dijo el técnico del Tottenham entonces. Puede que Pochettino esté susceptible de más con el tema, pero esto demuestra que, resultados a un lado, el derbi Barcelona-Espanyol se vive con mucha más intensidad de lo que parece.

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