El Real Madrid es un equipo un tanto mentiroso. Porque quien vea el resumen de su duelo contra el Tottenham verá un buen puñado de ocasiones (dos de Benzema flagrantes y un buen puñado de Cristiano Ronaldo) y podrá pensar que los de Zidane fueron un torrente de fútbol. No lo necesita el equipo blanco para hacer goles, y ante los Spurs pudieron hacerlos. Pero se toparon con la endémica falta de puntería que les viene frenando en el Bernabéu, con un Hugo Lloris brillante en la portería y, también, con un Tottenham más que digno como rival. El 1-1 abre el primer puesto del grupo de Champions League y también oculta un partido de muchas alternativas, en el que los ingleses fueron ligeramente superiores como colectivo ante un Madrid de más a menos, pero que como suele ser habitual no necesita ser brillante para poder sumar ocasiones frente al arco rival.

Hugo Lloris estuvo brillante bajo los palos del Tottenham y no menos decisivo fue Keylor Navas bajo los del Real Madrid. El francés fue clave ante Benzemá y Cristiano Ronaldo, que de nuevo marcó en Champions pero volvió a demostrar que anda algo grueso en el remate. El portugués estuvo mejor con Benzemá que cuando Zidane retiró al francés para dar entrada a Marcos Asensio primero y Lucas Vázquez después (los dos en franca regresión). Y también pudo ser expulsado si el árbitro se pusiera puntilloso, tras uno de esos habituales golpes que suele regalar a algún defensa en los córneres. Cristiano siempre es protagonista, aunque sea para dejar el vídeo de la noche en una de esas muestras de habilidad que de vez en cuando salen mal y te dejan un poco en ridículo:

En el otro lado, Harry Kane demostró el gran momento que atraviesa. Acompañado por Fernando Llorente en una especie de 5-3-2, huérfano de Delle Alli y sin demasiadas llegadas de extremos por banda, sólo Erikssen y el delantero inglés aparecían como amenazas con la pelota en un Tottenham con bajas. Pero desde los tres centrales se asentó el equipo de Pochettino, empezó a controlar el ritmo y los nervios mediado el primer tiempo y se acabó adueñando de buenas fases de partido para hilar precisas transiciones que desnudaron el repliegue del Madrid. Ahí estuvo especialmente fino Kane, caído casi siempre a la derecha, demostrando habilidad con los pies, descargando y aguantando la pelota con éxito, rematando con peligro dos veces en cada tiempo y forzando el 0-1 que Varane introdujo en su portería antes del descanso.

«No estoy preocupado. Es molesto para los jugadores porque son ellos los que luchan, corren y pelean. No es mala suerte. Lo que tenemos que hacer es insistir. No lo estamos haciendo mal. Podemos hacerlo mejor y vamos a intentarlo», analizó Zidane sin mayores detalles en la rueda de prensa posterior al Real Madrid-Tottenham. Los Spurs lamentarán la ocasión final de Kane para llevarse una victoria que seria otro aldabonazo de los ingleses en esta Champions, pero el equipo de Pochettino demostró que está dispuesto a competir con el Madrid por el primer puesto del grupo y el próximo encuentro en Wembley se presenta apasionante.

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