“¿El argentino sabe que está en el Sevilla FC?”. “Explíquenle a Berizzo que está en el Sevilla y no en Vigo y que tiene en su poder la plantilla más cara de la historia”. “Berizzo ha conseguido lo imposible: desnudar al Sevilla FC de lo que NUNCA, ni en sus peores noches, perdió, que es el coraje. Queda marcado”. Y así cientos de mensajes en las redes sociales de aficionados hispalenses indignados por la derrota 5-1 del equipo andaluz en el campo del Spartak de Moscú y que han identificado un responsable mediante el hashtag #BerizzoVeteYa.

El sevillismo, acostumbrado a levantar un trofeo tras otro de Europa League, se desespera por la falta de competitividad del equipo en estas temporadas en las que ha accedido a la principal competición de clubes. Jugada la primera vuelta de la fase de grupos, los de Nervión suman los tres resultados de la quiniela, pero tienen a un solo punto a Liverpool y Spartak, líderes del grupo. Ni eso, ni siquiera estar a dos puntos del segundo puesto en La Liga, calma a los críticos. Porque la sensación es que Eduardo Berizzo no da con la tecla.

La situación no es nueva para uno de los más destacados discípulos de Marcelo Bielsa. Berizzo tardó en encajar en Vigo. Se produjeron reacciones semejantes a las de Sevilla pero acabó despidiéndose entre los lamentos de una afición que lo abrazó como abanderado de un estilo valiente. En el Sánchez Pizjuán creen que los retos de su equipo no son los del Celta y el técnico lo sabe. Se nota en esas rotaciones que tanto le critican.

Debe de pensar el Toto que para ser alternativa a los gigantes, la plantilla amplia que maneja debe estar conectada en cada uno de sus eslabones, a fin de cuentas más frágiles que los de los equipos del primer escalón europeo. Por eso insiste en activar a todos sus jugadores y, en lo que a él respecta, mantener la calma. “Hay que cuidar las palabras en una derrota como ésta. No creo que haya un problema de actitud. Hubo dos partidos. No quiero apuntar a nadie, solo a mí, que soy el responsable de todo esto”, dijo en rueda de prensa. Añadió, con tono de lamento, que “todas las que tuvieron las metieron”. Y todas las que tuvieron los suyos las fallaron.

Hay dudas serias sobre el proyecto de Berizzo. No las hay sobre Jürgen Klopp, a pesar de que su Liverpool no acabe de arrancar en Inglaterra, octavo en la tabla y lejos de nuevo del sueño de ganar la Premier League. Pero a los scousers les queda su idilio con la Copa de Europa. Se sacudieron la decepción de una sola victoria en ocho encuentros con la mayor goleada europea de los reds lejos de Anfield. Arrasaron al Maribor esloveno 0-7 y todo fueron sonrisas.

Lideran el Grupo E, donde un solo punto de diferencia marca la distancia enorme entre salir festejando como Klopp o dudando de si en Sevilla se come turrón, como Berizzo.

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