La intensa lluvia que cayó este miércoles sobre Barcelona aguó un partido que ya de por sí era lo justo de atractivo. El equipo de Ernesto Valverde recibía al Olympiakos con la seguridad de sentirse mejor que el conjunto griego, el más flojo del grupo que le ha tocado en suerte en la Champions League. De ahí que el 3-1 sea el resultado más esperado y lógico, por más que para llegar a él se sorteara el obstáculo de la expulsión de Gerard Piqué y varios bostezos más. Un compromiso resuelto sin alharacas pero en el que Leo Messi cumplió con su particular rutina marcar, romper una nueva marca en su carrera y seguir alimentando su leyenda.

No necesitó mucho Messi para alcanzar su gol número 100 en competición europea: 97 en Champions y otros 3 en Supercopa. Lleva el 10 un par de partidos (éste y el de Liga ante el Atlético) más impreciso con el pase y el regate de lo habitual. Ante los madrileños, no obstante, le bastó para rozar el gol en al menos 3 claras ocasiones. Y ante el Olympiakos pudo marcar con el partido ya decidido más que el tanto que hizo para el 2-0. Fue un lanzamiento de falta que no fue perfecto pero que superó la barrera y se coló en la meta helena. Lo celebró con cierta rabia Messi porque ante el Atlético se le escaparon dos (uno al palo) que le podrían haber dado el triunfo al Barça.

El ya habitual gol de Messi llegó en el único momento de cierta incertidumbre en el Barça-Olympiakos porque el marcador era corto y el equipo azulgrana estaba con uno menos. Piqué había sido expulsado por meter un gol con la mano antes del descanso. El Barça jugó casi una hora con 10 y no pasó apenas apuros. Además, gracias a esa mano que anuló el gol tras jugada de Deulofeu (el más incisivo del Barça en el primer tiempo) pudimos ver el verdadero highlight del partido: dos aficionados del Barça, asiáticos, que celebraron el gol ante las cámaras cuando era evidente que no sólo había sido anulado si no que además suponía la expulsión de Piqué. Demasiado incluso para los turistas de museo del club de turno.

Fue lo mejor del partido, y eso lo dice todo. Estuvieron bien Sergi Roberto y Paulinho, el catalán de nuevo amenazando a Semedo como lateral derecho tras sus dos brillantes actuaciones en el Calderón y ante el Olympiakos. El brasileño volvió a exhibir esa llegada que le hace valioso en el contexto del Barça y rozó el gol en un par de ocasiones. El Barcelona sigue sin perder en partido oficial esta temporada y tiene en su mano el primer puesto del grupo si mantiene esa línea en Atenas, y antes incluso si la Juventus no hubiese remontado ante el Sporting de Portugal (2-1). Todo muy tranquilo, incluso para un nuevo récord de Messi en esa batalla con Cristiano Ronaldo para ser el máximo goleador de la historia de la Champions.

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