Es innegable que la figura de Gerard Piqué ha polarizado toda noticia relacionada con la zaga de la selección española en los últimos tiempos. Tanto, que ni siquiera se presta atención a sus posibles relevos (ese día llegará, por un motivo o por otro). Entonces vienen a la cabeza nombres como Íñigo Martínez, Marc Bartra, Nacho y otros más jóvenes como Jesús Vallejo. Y luego está él, un futbolista que lleva años en el limbo internacional, ya que a sus 23 primaveras todavía es quien de elegir entre La Roja y Les Bleus: Aymeric Laporte.

El joven central del Athletic de Bilbao ha arrojado luz a ese incierto futuro (o enredado aún más, depende de cómo se mire) en una entrevista concedida al diario L’Equipe. Laporte, internacional galo en categorías inferiores, revela el mayor interés mostrado por su país de adopción frente al de su nacimiento. Unas declaraciones curiosas si las comparamos con lo sucedido hace doce meses.

El zaguero había sido llamado por Didier Deschamps para los encuentros de clasificación para el Mundial de Rusia frente a Bulgaria y Holanda, pero no disputo ni un minuto. Precisamente, en verano del 2016 había comenzado el proceso legal para convertirse en elegible con España, a solicitud de Julen Lopetegui. Con la llamada posterior del técnico francés frenó todo el papeleo, aunque a tenor de sus palabras en la prensa vecina, su cabeza parece haber virado otra vez…

En este sentido, Laporte es un hombre muy volátil. Que se lo digan a Pep Guardiola, convencido de tenerle amarrado a su llegada a Manchester para después darse con un canto en los dientes. Según diversos medios, el joven defensa había dado su palabra para echarse atrás en el último suspiro. No ha sido su única novia en temporadas recientes, con el Barcelona y otros grandes ingleses detrás suya.

Por ahora, Laporte sigue en Bilbao, y mientras Deschamps continúa optando por Varane, Koscielny, Umtiti, Zouma y un largo etcétera, su puerta española permanece abierta. Quién sabe si Lopetegui no conseguirá su objetivo finalmente…