Hay un efecto secundario para Neymar de su salida al primer plano en el PSG, lejos del foco de Leo Messi en el Barcelona. Y no se puede decir que el brasileño no lo esperase o no estuviese preparado; en realidad, es lo que sucede cada vez que vuelve a Brasil y juega con su selección. En su país, el estatus del 10 es como el de la myaor estrella de las telenovelas de la Globo: cada detalle de su via privada no es privado. En Europa, ahora que Neymar es sin duda el macho alfa de un equipo europeo con aspiraciones, la realidad del día a día es mucho menos cómoda que la de su cotidianidad en Barcelona: el resultado son polémicas en la prensa francesa y una expulsión en el partido más caliente que ha tenido que jugar desde su llegada al París Saint Germain.

Todo lo bien que le va a Neymar en el campo (el PSG no conoce la derrota, se pasea en Champions, es líder en Liga, 9 goles y 8 asistencias en 10 partidos) tiene una réplica en un torrente de titulares y situaciones poco favorables. Una diferencia sensible respecto a su etapa en Barcelona, donde la prensa local le respetó bastante más salvo cuando fue evidente: su pelea con Semedo en la pretemporada poco antes de hacer las maletas y lo ridículo de la situación para escaquearse al cumpleaños de su hermana cada año. De lo demás, apenas se supo que sus amigos eran un poco pesados.

Desde su llegada al PSG, sin embargo, hemos sabido al detalle cuánto costó su casa y cuántos metros tiene; hemos conocido que se peleó con Cavani en el vestuario por una cuestión de egos y millones al tirar los penaltis; luego se borró de un partido con un sospechoso golpe en un pie; esta semana se supo que se enfadó con Unai Emery porque el entrenador no le dejó trabajar con los suplentes un día que no le correspondía estar en el campo (a Neymar no le importó que Kobe Bryant estuviese revoloteando por ahí para dar un pelotazo de descontento). No está mal para apenas 3 meses en el equipo y ser el último en llegar.

Este domingo, el Olympique de Marsella y su afición esperaron levantados en armas al PSG en el Velodrome. El partido más caliente con diferencia que el PSG tiene en la temporada local estuvo a punto de suponer la primera derrota de los parisinos esta temporada. Lo evitó Cavani en el tiempo añadido con un gol de falta. Antes, Neymar fue expulsado por revolverse contra un rival (argentino, para más inri) tras recibir una falta. “Es exagerado e injusto. Me pasé el partido llevando golpes, tengo marcas por todo el cuerp. Intenté seguir tras sufrir una falta, por detrás además. Me irrité y tomé la justicia por mi mano. El árbitro quería figurar, le di la satisfacción de salir en la foto“, dijo a la prensa brasileña Neymar tras su expulsión por doble tarjeta amarilla.

Emery defendió a su gran estrella: “Recibió un montón de faltas durante el partido. La expulsión no me parece justa. El árbitro debe pensarlo mejor. Necesitamos proteger a los buenos jugadores. Siempre le provocan, en cada partido“. Es el precio a pagar por ser la referencia indiscutible. Neymar va a estar en el foco de ahora en adelante.

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