Hace más de 20 años que Gianluigi Buffon es relevante. Los aficionados al fútbol conocen su nombre desde que debutó con el Parma en 1995 y nunca ha dejado de estar considerado en el ramillete de los cuatro o cinco mejores porteros del mundo. Cumplirá 40 años en enero y la FIFA lo acaba de nombrar el mejor en su puesto una vez más. Pero Gigi, que es algo así como un monumento a la italianidad, con su bella figura, con su carácter competitivo, lo que no quiere es ser estatua. Así que acaba de anunciar en Sky Sport Italia que se retirará al final de esta temporada.

“Es mi última temporada. Estoy tranquilo, no me da miedo el futuro y me enfrentaré a ello con el deseo y con el entusiasmo de ponerme a prueba”, declaró. Cuando se marche sabe que le aguarda un lugar en la memoria del calcio a la altura de la leyenda Dino Zoff. Los tiffosi de la Juventus de Turín lo recordarán con el mismo cariño que a Alessandro Del Piero. Los dos descendieron con el gigante a la Serie B, la ganaron, y retornaron para seguir dominando en la máxima categoría. La vitrina de Buffon es la de un campeón.

Así, que él, que ha levantado una Copa del Mundo entre sus manos, debería colgar los guantes sin ningún resquemor. Pero algo lo atormenta aún. “Lo único que me haría cambiar de idea sería ganar la Champions League; en ese caso no colgaría las botas”, confesó. No pudo hacerlo en la final de la pasada edición frente al Real Madrid, así que acaba de colocar un poco de presión extra a sus compañeros. La empresa parece difícil. La Juve ha perdido piezas importantes como Dani Alves, que se marchó al PSG, o Bonucci, huido al Milan, y otras como Gonzalo Higuaín no están en su mejor momento de forma.

Por Gigi Buffon no va a quedar. El de Carrara sigue parando (casi) todo lo que le echen.

 

 

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