Durante sus cuatro temporadas en el Barcelona, Neymar fue cosechando legiones de clubes enemigos. Equipos cuyos futbolistas aprovechaban la más mínima oportunidad para encararse y dedicarse piropos junto al brasileño. Ocurría contra el Atlético de Madrid, Athletic de Bilbao, Espanyol… Estos incidentes eran carnaza para ciertos medios de comunicación, justo lo que ya sucede en Francia, apenas unos meses después de su llegada.

La expulsión en el derbi frente al Olympique de Marsella era la excusa perfecta para los que buscaban atizar al brasileño. Así, mientras Neymar denunciaba el lanzamiento de objetos en el estadio Vélodrome, otros cargaban contra él. El más vehemente, el ex internacional francés Christophe Dugarry, antiguo miembro tanto del Barcelona como del cuadro marsellés (¿será casualidad?).

“Neymar se dedicó a provocar, esperando a los rivales a 45 metros de la portería rival, algo totalmente inútil. Debió pensar que estaba en el salón de su casa o jugando al fútbol sala con sus amigos”, clamó Dugarry en un programa de la cadena RMC. El ex futbolista fue más allá, lamentando el “insoportable” egoísmo del brasileño: “Divertirse con él es muy complicado”.

No es la primera vez que Dugarry alza la voz contra Neymar, pues ya lo hizo cuando el conflicto con Edinson Cavani se encontraba en ebullición. “Ya parece el jefe del PSG, como si hubiera ganado Liga, Champions y todo lo demás. Hay que tener un poco de respeto por los veteranos”, afirmó a mediados del mes pasado.

En una línea muy similar se movió entonces otro ilustre galo, Alain Giresse, actual seleccionador de Mali. “No es todavía el gran líder que el PSG puede esperar. Su talento y potencial son reconocidos por todos, pero no siempre va a encontrar las puertas abiertas en cada partido”, apuntilló el excentrocampista. Para más inri, la prensa local, que no es tan amable con el brasileño como lo fue la de Barcelona, insinúa que la plantilla del PSG no acepta ciertos privilegios para el recién llegado.

No cabe duda de que Neymar aterrizó en el fútbol francés con varias exhibiciones sobre el césped. Sin embargo, los titulares negativos asociados a su nombre han tardado mucho menos que en España. En sus botas (y en su cabeza) está el silenciarlos.