El idilio del Atlético de Madrid con la máxima competición europea parece estar llegando a su fin. Al menos, por esta temporada. El equipo entrenado por Diego Pablo Simeone se encuentra al borde de la eliminación en la Champions League tras haber sido incapaz de superar al Qarabag en el Wanda Metropolitano. El modesto equipo amezí, la gran nota exótica de esta temporada, ha aguantado más de media hora con diez hombres y los colchoneros se estrellaron una y otra vez con el meta visitante Sehic.

Tras el decepcionante arranque de campaña europea, el Atlético sabía que los duelos contra el Qarabag serían decisivos. Especialmente el de casa, por quedarse sin margen de error de cara a las dos últimas jornadas. Simeone optó por el mismo once que ya igualara sin goles frente al Villarreal… y el resultado terminó siendo idéntico.

Conscientes de sus urgencias, los madrileños salieron a por todas, pero se ha visto una y otra vez que el gran problema de este equipo es su sequía goleadora. Por méritos rivales o demérito propio, al Atlético le cuesta un mundo hacer gol (¿cambiaría tanto si estuviera Diego Costa?). Esta noche lo intentaron más de una treintena de veces… en vano.

Así, mientras los locales pagaban cara su ineficacia, era un español, Míchel, quien provocaba un susto gigantesco en el Metropolitano. Oblak sucumbía al disparo del centrocampista asturiano. Con ese 0-1 se llegaba al descanso, aunque el Atlético respondería rápido con un zapatazo de Thomas. La roja directa a Pedro Henrique, poco después, solo aumentaba las esperanzas.

Sin embargo, los colchoneros se toparon con un muro de ahí al final. Sehic intervino en incontables ocasiones para despejar los intentos de Gabi, de Correa, de Godín, de Gaitán… No había forma, una noche más. Esta, especialmente terrorífica. Mientras, desde Roma llegaban los ecos del claro triunfo local sobre el Chelsea, que tampoco ayudaba. Ahora, el Atlético necesita un milagro: ganar sus dos choques restantes y que Roma y/o Chelsea pinchen contra el Qarabag. Visto lo visto hasta el momento, es difícil imaginar tales posibilidades.