El Manchester City se ha clasificado para los octavos de final de la Champions tras imponerse 2-4 en un vibrante duelo al líder de la Serie A, el Nápoles de Maurizio Sarri. El conjunto inglés debió remontar el tanto inicial de los italianos y lidiar con la agresiva presión rival, pero acabaron llevándose el triunfo en una noche histórica para Sergio Agüero.

Llevaba tiempo Pep Guardiola avisando sobre las credenciales de su enemigo transalpino, y el comienzo del choque pareció darle la razón. El Nápoles mordía en campo rival y robaba balones con asiduidad. Así, hasta que en una de esas Dries Mertens devolvía la pared a Lorenzo Insigne y el italiano superaba a Ederson con un disparo cruzado. El 1-0 hacía justicia.

Sin embargo, la lesión de Ghoulam tendría un efecto devastador en los locales, pues el lateral argelino estaba brillando. Precisamente, desde su costado centraba Gündogan y Nicolás Otamendi igualaba con testarazo. Un guión similar dibujaría el 1-2 tras el descanso, esta vez con John Stones de goleador.

Pero el líder del Calcio estaba lejos de rendirse e Insigne avisaba de nuevo, estrellando su chut en el poste. Era el preludio del empate, que hizo Jorginho tras un penalti de Sané sobre Albiol (sí, con este cambio de roles). Con Sarri y Guardiola espoleando a los suyos desde la zona técnica, el encuentro loqueó y ambos onces se lanzaron decididos a por el triunfo.

Fue ahí donde emergió la figura de Sergio Agüero, autor del 2-3 y con ello máximo goleador histórico del Manchester City (178 dianas oficiales). Y aún hubo tiempo para que Raheem Sterling subiese uno más y engordase el saco de asistencias durante esta temporada de Kevin De Bruyne.

Nueva victoria para un City que no afloja y que ahora, ya clasificado para octavos, puede centrarse en seguir arrasando en la Premier League. El Nápoles se queda con solo tres puntos en su grupo y cerca de la eliminación de la Champions League.

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