No hace falta para que el exagerado entorno del Real Madrid ponga el grito en el cielo. El equipo de Zidane venía renqueando en las últimas semanas con un juego poco convincente, con problemas para hacer gol sobre todo en el Bernabéu, con bajón de rendimiento en hombres clave. La derrota ante le Girona en Liga le dejó a 8 puntos del Barcelona en el campeonato doméstico. Pero ya sabemos que esa no es la realidad que le interesa al Real Madrid: la Champions League es el verdadero baremo del club blanco. La temporada es un fracaso o un éxito en función de lo que pase en Europa. Y en Europa es donde se ha confirmado la realidad del equipo blanco: atraviesa un serio bache de juego.

El Real Madrid perdió en Wembley ante el Tottenham, superior más allá del 3-1 que maquilló Cristiano Ronaldo. Ya el equipo inglés había sido si no mejor, sí igual de bueno que el Madrid  en el Bernabéu, sacando un empate que pudo ser victoria. 1 de 6 ante el rival más duro del grupo no es la mejor carta de presentación para los de Zidane, aliviados porque el Dortmund se queda lejos de poder ponerle en serios problemas en la lucha por la segunda plaza del grupo. Pero el resultado es claro y los síntomas también. Hace semanas que el Madrid no carbura, arrastrado por el bajo momento de hombres clave como Modric, Kroos o Marcelo. El precario estado de forma de tres de los mejores generadores de juego deja solo a Isco en la tarea, y al malagueño se le hace cuesta arriba.



Sumémosle el que Benzema no parece tener gasolina para 90 minutos de alta intensidad y que el Madrid echa de menos a Carvajal para dar aire por la derecha y la planicie de su fútbol preocupa. Asensio se ha desintegrado, la defensa sigue sin ser fiable y Cristiano pasa por una de esas fases en las que sólo es efectivo cuando el balón le llega al pie o a la cabeza. El Tottenham se replegó desde sus tres centrales, lanzó a Erikssen y Dele Alli por detrás de los mediocentros blancos, Trappier hirió por la banda derecha y ni siquiera necesitó otro partidazo de Kane como en el Bernabéu para tres goles que pudieron ser más.

“Ellos han estado muy efectivos arriba. Cuando mejor estábamos nos han metido el segundo gol. La segunda parte ha sido sólo de contras de ellos. Pero lógicamente estoy cabreado, ha sido un partido muy malo”, dijo Nacho, en la equidistancia entre la autocrítica y el mérito del rival. Lo cierto es que la racha del Madrid no es buena, ni en juego ni en resultados. “Es muy difícil jugar partidos cada tres días a un nivel mental muy alto. Hay que mejorar, pero no volvernos locos”, dijo Marcelo en la previa del Tottenham-Real Madrid. Es probable que el muy circunspecto y normal Zidane no se vuelva loco, ni la mayoría de su equipo, que demostró sí estar preparada mental y futbolísticamente para lo que Marcelo dice que es difícil de mantener; pero es probable que el entorno sí se ponga un poco nervioso viendo la anemia futbolística del campeón de Europa.