El que firma estas líneas sabe algo de lo que es pasarlo mal con un equipo de fútbol. Soy hincha del Deportivo de La Coruña. La semana pasada, mi equipo venció en casa de la UD Las Palmas el primer partido lejos de Riazor. Es sólo el segundo en dos temporadas. Para lograrlo tuvo que remontar un gol inicial del equipo canario a los 5 minutos. Una remontada como visitante que sólo ha ocurrido dos veces en más de 10 años. Y no es que los números como local sean mucho mejores en las últimas 7 temporadas. Pero podría ser peor: podria ser del Sunderland.

El Sunderland bajó a la Championship (segunda división inglesa) después de acabar como colista en la Premier League la temporada anterior, a 16 puntos de la salvación. Para intentar alcanzarla y fracasar de manera abrupta, la directiva de los Black Cats contrató al otrora pujante David Moyes, que no sólo no logró el objetivo sino que salió por patas en cuanto se consumó el descenso. Ahora, en el segundo escalón del fútbol inglés el Sunderland pena a pesar de manejar una masa salarial de 45 millones de euros en la plantilla. En 12 partidos, 5 empates y 6 derrotas. La única victoria se produjo lejos del Stadium of Light. La luz no se ve en Sunderland, y sobre todo lo pagan sus propios aficionados.

Los hinchas locales no es que no hayan visto ganar a su equipo, sino que no les han visto ni por delante del marcador. Sólo 3 minutos desde diciembre del 2016. Un ratito ante el Bolton (otro clásico de la Premier en apuros), que luego remontaría para acabar cosechando un 3-3. El resultado le costó el puesto al entrenador Simon Grayson. Se suceden los técnicos pero la crisis del Sunderland (sobre todo ante sus aficionados) no cesa. Desde diciembre del 2011, los Black Cats han concedido el primer gol al rival en 58 partidos de liga para lograr sólo una remontada. Llevan 19 partidos consecutivos sin ganar en su estadio, y el récord en el fútbol inglés es de 20. No es la mejor manera de entrar en la historia.

El Sunderland actual es el peor equipo de siempre en una temporada tras bajar de la Premier League. El club ha consumido siete entrenadores en las últimas cinco temporadas, sin visos de que la situación vaya a cambiar. Para más inri, la actual directiva quiere vender su posición en el club, que podría cambiar de manos por la oferta correcta. Es el precio a pagar por las normas del fútbol inglés, donde los dueños huyen de los problemas siempre y cuando no den dinero. Pocos aficionados sufren más que los del Sunderland.

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