Que Santi Cazorla consiguiese jugar un total de 32 partidos en las dos últimas temporadas se antoja un milagro. Después de conocer su dramática historia a causa de una lesión en el pie derecho que casi le deja cojo de por vida, narrada en el diario Marca, la figura del centrocampista asturiano del Arsenal se eleva por encima de sus escasos 1.60 metros. Una historia que ha conmocionado al mundo del fútbol, y con la que se demuestra que no todo son días de vino y rosas, dinero y coches en este deporte.

Los parches de piel que fueron del antebrazo al pie y del muslo al antebrazo es la crónica que el cuerpo de Santi Cazorla dibuja de 8 operaciones en apenas un año, para tratar de solucionar el puzle de su pie derecho. Todo tiene su origen en el 2013, cuando un golpe en el tobillo derecho durante un España-Chile amistoso (vaya ironía para un profesional) le provoca una fisura. Comparado con lo que vino después, a Cazorla una rotura de ligamentos de la rodilla izquierda (año 2015) debió de parecerle un paseo por el parque. Los problemas en el pie derecho nunca se fueron del todo, según relata a Marca, y para mantener su pujanza en el Arsenal y en la selección española (camino de asentarse como el relevo más fiable de Xavi Hernández) apretó hasta donde pudo.

Eso supuso casi perder el pie.  “Si consigues volver a caminar con tu hijo por el jardín, date por satisfecho, me dijeron”, cuenta Cazorla. La lesión en el tendón de la zona plantar del pie derecho acabó por arruinarlo todo. Una operación llevó a la otra y la herida que no cerraba, el dolor que no cesaba. Jugó en condiciones de sufrimiento casi dos años. Luego, descubrieron una bacteria en el interior de esa herida que seguía supurando, y el origen de los dolores insufribles. “Me había dañado parte del hueso calcáneo y comido el tendón de Aquiles, ¡me faltaban 8 centímetros!”, rememora el asturiano.

“Nadie confiaba en mí pero yo sí, lo sigo haciendo, aunque el dolor me mantiene cauto”, dice en el reportaje. El Arsenal tuvo el detalle de renovarle el contrato del centrocampista español hasta junio del 2018, y Cazorla espera volver a entrenarse en diciembre de este año. A sus 32 años y tras uno sin jugar, la victoria significa ya otra cosa para el ex del Villarreal y del Málaga.