Es raro ver en el fútbol un cambio de entrenador que no traiga una reacción del equipo, más aún si se trata de un grande. Sin poder delimitar todavía a donde llega la mano del nuevo técnico y donde empieza la cama que los jugadores le habían preparado al anterior, la historia del Bayern Múnich y la llegada de Jupp Heynckens no ha sido diferente. A sus 72 años, el veterano entrenador regresó a los banquillos para levantar a un gigante en apuros y en apenas tres semanas ha puesto las cosas en su sitio: el Bayern ya es líder de la Bundesliga.

En lo que va de un parón por fechas FIFA a otro (el que afrontamos ahora) el conjunto bávaro ha dado un cambio radical tras la salida de Carlo Ancelotti. Cuatro encuentros de liga, cuatro victorias, con once goles a favor y sólo uno encajado. Fue este fin de semana, en la última victoria del Bayern y quizá la más definitoria de que el tirano está de vuelta: 1-3 en casa del Borussia Dortmund, primer clasificado hasta hace nada.

Y es que no se trata de que la escuadra de Múnich esté haciendo algo del otro mundo desde el cambio de técnico, simplemente lo que se le presupone. Se sentó en el banquillo a seis puntos del conjunto amarillo y ahora mismo ya le saca seis. Por el camino también se encargó de derrotar al otro aspirante, el Leipzig, ahora segundo con cuatro puntos menos, por 2-0 en el Allianz Arena.

El dominio se extiende más allá de la competición doméstica, ya que en la Copa Alemana también se enfrentó con el propio Leipzig. Fue el único que encuentro que Heynckens no ha conseguido ganar desde su regreso. En los 90 minutos, eso sí, porque tras el empate se llevó la eliminatoria en los penaltis. Siete encuentros para el ganador del triplete con el Bayern, seis victorias, dos de ellas ante el Celtic en Champions, competición en la que le espera su próximo gran reto: vengar la afrenta recibida en el partido de ida por el PSG.