Su nombre aparecía medio escondido aunque visible en las portadas de los tabloides ingleses desde hacía varias semanas. Concretamente, desde que el Everton decidió fulminar a Ronald Koeman. En aquel momento, David Moyes parecía más cerca que nunca de regresar a la que fue su casa durante once temporadas, Goodison Park… Pero otro equipo en horas bajas se adelantó.

El severo correctivo recibido el pasado sábado frente al Liverpool acabó con la paciencia de los propietarios del West Ham United, que destituyeron a Slaven Bilic casi de inmediato. Un hombre, el croata, que llevaba demasiados meses en una cuerda muy floja que acabó rompiéndose. Los londinenses se encuentran en descenso y en su situación más delicada en mucho tiempo.

La de Bilic en los Hammers ha sido una historia curiosa, muy de más a menos. Su primer curso tuvo un inicio fulgurante, con tres espectaculares victorias a domicilio (Arsenal, Liverpool y Manchester City). El West Ham finalizó séptimo, reventando varios récords para la entidad en la Premier League: mayor número de puntos (62), de tantos (65), diferencia de goles positiva (+14)…

Sin embargo, la temporada pasada todo aquello se diluyó. El equipo no se adaptó al London Stadium y en el mes de enero abandonaba la nave una de sus figuras, Dimitri Payet. Bilic se las apañó para terminar undécimo pero era un secreto a voces que el más mínimo tropiezo durante este año supondría su fin. Algunos, incluso, lo han celebrado con nula elegancia…

Así las cosas, el West Ham se encomienda a Moyes, que viene de liderar al Sunderland en un descenso paupérrimo. Los Black Cats nunca compitieron en la 16/17, un factor que no debería producir mucha ilusión entre la grada Hammer. Tampoco, probablemente, a Chicharito, quien ya estuvo a sus órdenes en Old Trafford en una de sus peores temporadas como profesional.

El acierto o el fracaso se medirá en mayo, o incluso antes, cuando el curso esté cerca de acabar o haya finalizado. Lo que sí ya ha comenzado a provocar en las redes es cierta carcajada, especialmente cuando se empieza a pensar en sus más fieles escuderos de sus etapas en el Everton y el Sunderland. El tiempo juzgará.