Ya decíamos hace unas semanas que la vida de Neymar en el PSG no iba a ser ni la mitad de cómoda que la que llevó en Barcelona, alejado el foco principal del brasileño para estar en Messi (e incluso antes en Dani Alves que en él). La prensa parisina no iba a ser tan indulgente con la estrella absoluta del PSG y récord histórico de traspasos en el mundo del fútbol. Y aunque a nivel deportivo la cosa no puede ir mejor para el equipo francés, la guerra que se veía venir a leguas entre el entrenador Unai Emery y Neymar ya es oficial. Después de lo publicado por L’Equipe, la patata está en el tejado de la dirección deportiva (o del jeque) para solucionarlo. No parece que la elección sea muy difícil.

L’Equipe titula que la cohabitación entre Neymar y su entrenador es complicada. Además del famoso episodio de los penaltis (que al brasileño no dejó nada satisfecho por la manera en que Emery lo solucionó), se produjo poco después el desplante de Neymar a su entrenador, cuando éste no le permitió trabajar en un ejercicio con los suplentes porque le tocaba descansar. Pero según el diario galo, los gestos y la desesperación del brasileño con Emery son habituales en los entrenamientos. “Es muy claro en su lenguaje corporal. A veces es un gesto con la mano, o una mirada de reojo muy oscura, le hace saber al entrenador que no quiere oírle, y que quiere que le dejen en paz”, cita L’Equipe a una fuente habitual en los entrenamientos del PSG.

Neymar desafió abiertamente a Emery por la duración de sus sesiones de vídeo, al principio medio en broma medio en serio, pero hasta el punto en que Emery ha hecho sus proyecciones más breves para que el brasileño no se aburra. Neymar también se quejó de alguna manera por la pérdida de importancia de Thiago Silva. Su compatriota, junto a Dani Alves, es señalado por L’Equipe como quienes de verdad interactuan con Neymar para tranquilizarle.

“La distancia entre ambos se agranda poco a poco. Algunos en el vestuario no pueden evitar compararlo con Carlo Ancelotti, que demostró mucha más empatía y sabía cómo manejar un grupo lleno de ego, mientras que Emery no es el rey de la comunicación”, dice L’Equipe. Unai tiene fecha de caducidad en el PSG, y todo el mundo lo sabe. Lo sabe el jeque qatarí, lo sabe Neymar, lo sabe Mourinho. El desafío de Neymar tiene un punto de cobardía, porque sabe que nadie elegiría a Emery antes que a él, y además es consciente de que el vasco dejará París en unos meses. Por eso no le preocupa testar la paciencia del entrenador ni supuestamente borrarse de los partidos de Ligue 1 que le apetezca. Así que la Champions, una ve más (como al Madrid) servirá de vara de medir para que el PSG pueda decidir si todo esto merece la pena.