A lo largo de toda su carrera, el galo Philippe Mexès fue un tipo peculiar. Al ex futbolista de Auxerre, Roma y Milan se le reconocía enseguida sobre el césped, unas veces gracias a su expeditivo estilo y otras, la mayoría, a través de su peculiar look. Sobre esto último, y muchas otras cosas, ha dejado pinceladas el ya retirado central en una entrevista a France Football.

“Todavía vivo en Milán y cuido de mis tres hijos. Se han convertido en mi prioridad. El fútbol fue mi pasión pero rápidamente supe lo que necesitaba y dónde estaba lo esencial. Me desprendí de lo superfluo”, asegura el francés, añadiendo que su antigua profesión “es una burbuja”.

En este sentido, Mexès se acordó de ex compañeros y rivales. “Volví a la vida normal sin hacerme notar. Yo no era Zidane, Totti o Thuram, lo que quiero es ser como todos los demás. Quería salir y hacer salir a mis hijos de una dimensión ficticia, ya que eran parte de un personaje”, explica.

Es ahí donde la entrevista del ex central francés entra en ebullición, con ciertas declaraciones que sin duda recordarán a unos cuantos futbolistas en activo. “Fui un poco gili… como muchos otros. No lo niego. Siempre asumí esa imagen. También era una puesta en escena: las medias subidas hasta las rodillas, el pelo largo, la coleta, los rapados… Formaban parte de mi pantomima. Y luego, jamás podrás impedir a la gente que te quite esa etiqueta”, asume el galo.

Siendo precisamente francés y hablando de esa forma de su aspecto, es indudable que habrá levantado ampollas entre los actuales miembros de su combinado nacional. Inevitable pensar de las palabras de Mexès en Pogba pero aún más en Griezmann, más presente en los medios y en las redes sociales por sus peinados y sus desvaríos ante los micros que por sus goles.

Porque, aún retirado, Mexès quiere seguir dando que hablar.

No Hay Más Artículos