“Si me tuviese que ir mañana, pondría mis resultados sobre la mesa y en frente de todo el mundo para ver lo que piensan de lo que he hecho aquí en tres años”, decía desafiante el entrenador del West Bromwich Albion, Tony Pulis, antes de enfrentarse al Chelsea en la pasada jornada de la Premier League. Parece mentira que el galés, un veterano de 59 años que ya se sentó en el banquillo del Stoke City o del Crystal Palace, no supiese que el fútbol no tiene memoria y que los éxitos pasados no se sostienen jamás ante las urgencias del presente. El cuadro de las Midlands cayó en The Hawthorns 0-4 ante los londinenses y Tony Pulis ya tiene repuesta a su desafío: lo han despedido.

Lo que hizo el míster desde que asumió el cargo en enero de 2015 ya os lo contamos nosotros: terminó en los puestos 13º, 14º y 10º con uno de los modestos de la millonaria competición inglesa. El West Brom ganaba pero no enamoraba. El de Pulis era un fútbol industrioso, de esfuerzo, sudor y balón largo dispuesto a aprovechar antes las flaquezas del rival que las virtudes propias.

La fórmula se desgastó a finales de la pasada campaña, cuando los baggies soñaron con Europa pero se hundieron en el tramo decisivo de la liga, incapaces de ganar ninguno de los últimos nueve partidos. En esta temporada llevaban once encuentros sin conocer la victoria en varias competiciones aunque habían comenzado la Premier con dos victorias.

Como a tantos otros entrenadores, a Tony Pulis se lo han zampado las expectativas. Aquel décimo puesto animó a los propietarios a reforzar la plantilla con nombres de prestigio como el jugador con más partidos en la historia de la Premier, Gareth Barry, y otros con cartel como Gregorz Krychowiak, Jay Rodríguez u Oliver Burke. Pero al cabo los blanquiazules se empeñaron este año por volver a su hábitat natural, la zona baja.

El director del West Brom, John Williams, afirmó al comunicar el cese que “estamos en un negocio de resultados y entre el final de la pasada temporada y hasta la fecha, los nuestros han sido muy decepcionantes”. Dirá Tony Pulis que sus resultados eran los que tenían que ser porque el equipo ni siquiera estaba en puestos de descenso (cierto es que un solo punto de ventaja los mantenía a flote).

El galés es el quinto técnico destituído esta campaña en la Premier League tras Koeman, De Boer, Shakespeare y Bilic. Lo reemplaza momentáneamente Gary Megson, mientras el club piensa en Martin O’Neill, que viene de quedarse fuera del Mundial de Rusia con la selección de Irlanda.

Quizás en una selección pueda estar el próximo asiento de Pulis: tendrá que poner sus resultados sobre la mesa de Gareth Bale, el líder de la selección de País de Gales.