El Sevilla ha aclarado su futuro más inmediato en competiciones europeas gracias a uno de esos empates que saben a victoria. El conjunto andaluz ha igualado un 0-3 adverso frente al inclasificable Liverpool, equipo que tanto te pulveriza en ataque como te abre las puertas de su área de par en par. Los hispalenses lo aprovecharon en un soberbio segundo acto, dejando todo el trabajo para el último duelo de la fase de grupos frente al eliminado Maribor.

Los eslovenos habían cosechado un 1-1 horas antes en Moscú, resultado que allanaba mucho el terreno para el Sevilla. Tal vez por eso, los de Eduardo Berizzo salieron demasiado relajados y encajaron el primero a nada de arrancar. Así, Roberto Firmino aprovechaba la prolongación aérea de Georginio Wijnaldum para abrir el marcador.

Los andaluces intentaron sacudirse y a punto estuvieron de igualar la contienda en dos ocasiones, pero en lugar de eso recibirían otro mazazo. En otro balón parado, ahora era Firmino el que tocaba y Sadio Mane el que la enviaba a la red. El Liverpool empezó entonces a dominar la situación a su antojo, con el cuadro local desquiciado y perdido. El atacante brasileño hacía el 0-3 tras un despeje de Sergio Rico y la grada estallaba: sonora pitada al descanso y aficionados abandonando el Sánchez Pizjuán.

La imagen en la primera parte había sido pésima, con el cuadro inglés mostrando una superioridad impropia a estos niveles. Sin embargo, los de Jurgen Klopp son como el Doctor Jekyll y Mr. Hyde de este deporte: los mejores del planeta durante un rato y una verbena total a continuación. Entre eso y que el Sevilla salió del vestuario a morder el césped, el panorama cambió por completo.

Ya no había nada que perder así que los andaluces salieron a por todas desde el comienzo. Wissam Ben Yedder hizo creer en la remontada al rematar una falta lateral de Ever Banega, y el propio delantero de origen tunecino haría el 2-3 tras un penalti absurdo de Alberto Moreno sobre el propio goleador.

El encuentro enloqueció, con claras ocasiones para ambos lados. Mané tuvo el cuarto inglés varias veces, mientras Sergio Escudero remataba al larguero en un anticipo del arreón final local. Ese que culminaría Guido Pizarro tras otra acción a balón parado, la asignatura pendiente de los dos equipos. Un 3-3 definitivo que deja a Sevilla y Liverpool cerca de la clasificación pero, al menos por esta noche, a unos mucho más satisfechos que a otros.

 

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