Igor Akinfeev es ya un clásico del fútbol europeo. Camino de ser un mítico one-club man, con más de 500 partidos para el CSKA de Moscú y ya en los 31 años, es capitán del club moscovita y también de la selección rusa. Tiene experiencia en Mundiales y Eurocopas. Pero no deja de ser portero, una especie aparte en el mundo del fútbol, capaz de cabrearse consigo mismo (y sus compañeros) cuando el partido va 5-0 a favor y por lo que sea recibe un gol intrascendente. Eso puede arruinar la sensación de perfección del portero. Bien, no es que el CSKA de Moscú haya ganado muchos partidos de Champions League, pero Akinfeev llevaba yéndose a casa cabreado tras un partido europeo 11 años. Hasta este miércoles.

Ante el Benfica, el CSKA logró un triunfo importante para seguir con opciones de meterse en el segundo puesto del grupo del Manchester United. Los rusos vencieron 2-0 al Benfica, que queda eliminado de toda competición europea. La puerta a cero de los de Moscú supone la primera vez que Akinfeev deja impoluta su hoja de servicios en 11 años de Champions League, un total de 43 partidos encajando hasta este miércoles. La última vez que se sintió completo como portero en un partido europeo fue en el 2006 ante el Arsenal. Casi nada.

Ante los portugueses, Akinfeev apenas tuvo trabajo, un par de paradas en cada tiempo para ayudar a su CSKA de toda la vida a un triunfo que les mantiene con vida en la Champions. En esa racha de 11 partidos encajando, Akinfeev recogió el balón de las redes más de 80 veces. El colmo de la insatisfacción personal es que en ese período de tiempo el CSKA sí se quedó a cero en su portería en dos ocasiones, justo cuando el guardameta que debutó con el equipo a los 16 años y se quedó para siempre estaba lesionado. La espera mereció la pena para Akinfeev, mito de la portería rusa en cifras comparables a Dasaev o Yassin, y que se llevó a casa la satisfacción de todo portero: quedarse a cero en la Champions. Tuvo que esperar sólo 11 años para volver a saborearlo.