Después de un mes de agosto imparable en juego y resultados, el Real Madrid no está teniendo el inicio de temporada esperado. En La Liga ha visto con el Barcelona se escapaba a 10 puntos tras el empate propio en el derbi madrileño y en la Champions encontró en el Tottenham un duro rival en la fase de grupos, ante el que acabó hincando la rodilla en Londres.

Por eso noches como las que el equipo blanco vivió en Nicosia se agradecen tanto. Los de Zinedine Zidane visitaban al APOEL chipriota con la obligación de ganar de forma contundente para olvidar penas y así lo hizo. El choque quedó sentenciado ya en la primera parte, con un marcador al que fueron subiendo goles sin remedio hasta el 0-4 desde que Modric abriera el marcador a los 23 minutos de juego.

Y esa quizá fue la mejor noticia para el Madrid, más allá de la goleada. Que varios jugadores clave recuperen la confianza tras el gris comienzo. Lo hizo primero el croata, y unos minutos más tarde Benzema. El francés, un año más en el ojo del huracán, se reencontró con un doblete y no dudó en ir a agradecérselo públicamente a su entrenador y gran valedor, justo en el momento en el que el propio Zizou le tiraba un poco de las orejas en la previa del partido. Eso sí, alguno como Lineker, con el que ya tuvo polémica hace unas semanas, ironizó con el logro de Karim.

La segunda parte quedó para que Cristiano Ronaldo siguiese agrandando su leyenda en la Champions League. El portugués, que también está teniendo problemas para ver puerta en el torneo doméstico, no entiende de sequías cuando juega en Europa y firmó un doblete en apenas diez minutos.

El final del encuentro sirvió para dar minutos a miembros de la segunda unidad como Theo Hernández, Dani Ceballos y Borja Mayoral. También para que las esperanzas de poder terminar primeros de grupo se esfumaran. El Tottenham remontó su encuentro en Dortmund y sumó tres puntos que le dan el liderato definitivo del grupo y dejan la última jornada en un trámite.

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