La Ligue 1 francesa llevaba camino de ser un camino de rosas para el todopoderoso PSG del tridente. El equipo de Emery llevaba 18 partidos seguidos entre el final de la pasada temporada y lo que llevamos de ésta sin perder. Hasta que se cruzó en su camino el cansancio de un calendario apretado y el recién ascendido Estrasburgo. El modesto equipo de la tierra natal de Arsene Wenger infligió la primera derrota del curso para el PSG (2-1), algo que bien puede ser una anécdota camino de un triunfo final casi cantado en la competición doméstica, pero que es un aviso para los parisinos de cara a lo que lles queda por delante.

El PSG tiró 29 veces ante el Estrasburgo, pero sólo 5 entre los tres palos. No se benefició de los 9 minutos de añadido en la segunda parte, ni de la aparición desde el banquillo de Cavani para intentar solucionar la papeleta. De los suplentes podría hablar Emery como excusa, ante el rendimiento soso de jugadores como Di María, Pastore y compañía. En definitiva, parece que cuando el tridente no resuelve, el PSG tiene algún problemilla. Entre Cavani, Neymar y Mbappé (por orden de volumen) llevan 46 goles de los 72 que el equipo ha anotado en liga y Champions League. Las críticas, sin embargo, son para Emery, que será señalado siempre que el PSG no cumpla la expectativa de ganar todo.

«Ganar todos los partidos no es fácil, porque debemos mantener un nivel de concentración al 100%. Y el rival puede tener sus oportunidades, como el Estrasburgo, pero tuvimos ocasiones suficientes como para no perder. No estoy feliz, pero hicimos méritos. Dominamos todo menos el resultado»dijo Unai Emery tras la derrota. Esta vez no hubo mensajes sobre los despistes defensivos ni la solidez del equipo, sino más bien a la falta de concentración puntual, producto del apretado calendario del PSG en la semana pasada. Pero no hay tiempo para el descanso: el Bayern espera para cerrar la fase de grupos en el primer puesto (casi asegurado salvo goleada) pero una nueva ocasión para testar la solidez del proyecto millonario parisino.

Y también para la paciencia de Neymar. Como le sucediera ante el Olympique de Marsella, cuando fue expulsado, los rivales le buscaron las cosquillas al brasileño, que es de mecha corta. Fue amonestado y ya acumula 5 amarillas y una roja desde que desembarcara en Francia. «Neymar me dijo: ‘te estás tirando a la piscina’. Le hubiese dicho: querido mío, claro que eres una estrella, claro que haces lo que quieres y también está claro que cuando bailas delante de mí, también tengo ganas de cazarte», explicó a la prensa local Dimitri Lienard, centrocampista del Estrasburgo que las tuvo tiesas con la estrella del PSG.

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