Merecía el Benevento un momento así. Después de perder de las formas más dolorosas posibles, encadenando un fiasco tras otro hasta batir el récord histórico de derrotas en el arranque de una gran liga europea (deja la marca en 14 derrotas en 14 jornadas), los de la Campania experimentaron el éxtasis. Sumaron su primer punto en Serie A en las circunstancias más improbables: minuto 94, frente a un gigante como el Milan, con un gol del portero. Nada de lo que sucede con el Benevento es convencional.

Alberto Brignoli pasará a la historia de los giallorossi como un héroe. El guardameta local subió hasta el área de Donnarumma para rematar una falta lateral a la desesperada. El balón voló hasta su cabeza y la remató como pudo, en un escorzo nada académico. Sin embargo, su testarazo imperfecto abrió un ángulo imposible hacia la base del poste de la meta del Milan. Nadie daba crédito en el estadio Ciro Vigorito. El marcador señalaba empate 2-2 y no había prácticamente tiempo para que el Benevento pudiese perder una vez más. Esta vez sí iban a puntuar. Era una conquista modesta, pero también uno de los momentos más hermosos del fútbol en este año 2017 que se acaba.

El partido tenía otro guion escrito. Era el debut de Gennaro Gattuso en el banquillo milanista y el que fuera un aguerrido centrocampista pudo comprobar que le queda mucho trabajo por hacer. El Milan que derrochó talonario durante el verano sigue sin funcionar. En casa del peor colista europeo vio cómo le empataban en dos ocasiones y jugó el tramo final del partido en inferioridad por expulsión de Romagnoli. Al término del encuentro, Gattuso resumió sus sensaciones con su estilo pasional: “Un cuchillo me hubiera dolido menos que el gol del portero”.

Ese portero tiene nombre. Se llama Alberto Brignoli y ya es leyenda del Benevento y del calcio.

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