James Rodríguez es un romántico, uno de esos que piensa que los dorsales del fútbol suponen cargar con una tradición y una obligación hacia el juego. A él le gusta la camiseta número 10, la que porta en la selección de Colombia, la que vistió en el Real Madrid y la que en el Bayern de Múnich, su actual club, es propiedad de Arjen Robben. Seguro que no se lo dice, pero James siente que el holandés, que ha hecho carrera como extremo, debería quedarse con el 11 que le han adjudicado a él. La historia del fútbol le da la razón. Y él lo reivindicaba así en los medios oficiales de la Bundesliga: “Hace ocho o diez años era diferente, porque el 10 era un puesto habitual. Hoy, los que usan la 10 son extremos o mediocampistas mixtos”.

Definir las características de un 10 de manera estricta no es fácil, pero podemos convenir que en la imaginería colectiva del fútbol se relaciona con la figura del enganche, un centrocampista avanzado capaz de conectar con el goleador o finalizar él mismo las jugadas, con técnica y criterio para ordenar el juego desde la vanguardia. De modos diferentes han sido dieces Pelé, Maradona, Platini, Totti, Messi, etc. James Rodríguez se considera parte de esa estirpe, pero piensa que “ya no quedan números 10 en el mundo”.

“Cuando llegué a Porto me dijeron claramente que sabían que yo era un 10 clásico, pero que me iban a poner como extremo y desde aquel momento comencé a trabajar como falso extremo, corriendo también hacia el centro”, relata desde Alemania el cafetero. “El fútbol de hoy en día es táctico y muy físico, sin lugar para los 10”, se lamenta.

Ese número que James dejó vacante en el Real Madrid hoy lo viste Luka Modric, que trabaja desde una posición más retrasada. Los grandes clubes aspirantes al trono europeo se han entregado al vértigo de los tridentes (véase el propio MadridBenzema, Cristiano, Bale-; o el PSGNeymar, Cavani, Mbappé-; con un Barça más dúctil por la especial naturaleza de Messi), y prescinden de jugadores que rellenen el fútbol desde la espalda del ariete.

En plena crisis de resultados del actual campeón de Europa, Isco intenta ser esa figura, pero se ve obligado a realizar trabajo defensivo y a ceder protagonismo al trío de vanguardia. Escribe Santiago Segurola en el Diario As que “Isco ha asumido con tanto entusiasmo su liderazgo que pretende llevarlo a todas las zonas del campo. En los últimos partidos interrumpe la fluidez del juego más de la cuenta. El liderazgo de Cristiano se relaciona con los goles. Los busca con tanta desesperación que se ha convertido en un asunto exclusivamente personal, al margen del equipo”.

Mientras en su exequipo lo echan de menos, James Rodríguez encuentra su sitio en el Bayern de Jupp Heynckes. El colombiano fue la figura de la victoria muniquesa frente al Hannover 96 y contabiliza dos goles y tres asistencias en esta Bundesliga. Su entrenador confirmó que le entregará la batuta del equipo desde la titularidad en el partido de Champions League de esta semana frente al PSG. Y mientras tanto, el seleccionador teutón, Joachim Löw le regala los oídos al futbolista con el mejor piropo que le podría ofrecer: “Típico 10 moderno, tiene una zurda sensacional”.