En la historia quedará el día que el Atlético quedó eliminado de la Champions League en Stamford Bridge, pero la realidad es que el conjunto colchonero dijo adiós a la máxima competición europea unas semanas antes. En el momento en el que no fue capaz de ganar ninguno de los dos encuentros al modestísimo Qarabag, para ser exactos. Necesitaba ganar en el campo del Chelsea y le plantó cara a los ingleses, pero no pudo cumplir ni su parte del trato y sólo sacó un empate.

Ese ‘sólo’ debería ir siempre entre comillas, porque puntuar en Londres no es baladí, pero el Atlético necesitaba un milagro de dos actos que nunca estuvo cerca. Porque la otra parte, con el Olímpico de Roma como escenario, tampoco se cumplió. Aunque con más problemas que los esperados, el conjunto italiano sí logró vencer al Qarabag, recibiendo además el premio de clasificarse como primero de grupo.

Simeone planteó la noche como una partida de ajedrez a cuatro esquinas, pero que al mismo tiempo revelaba la poca confianza del argentino de que los azerbaiyanos sacaran algo de Italia. Necesitaba ganar y aún así salió al verde inglés con cuatro mediocentros, Giménez como lateral derecho y Griezmann y Torres como únicos argumentos ofensivos. Intentando que el Chelsea tuviera que volcarse para mantener el liderato anticipando un triunfo fácil de la Roma.

A pesar del doble muro rojiblanco, el Atlético sufrió mucho en una primera parte que terminó sin goles, ni acercamientos colchoneros. Resultado idéntico al del otro duelo del grupo. El guión se repetía tras la reanudación y el Atlético logró adelantarse con un arma que tantos réditos le dio en el pasado y que parecía olvidada: el balón parado. Un espejismo. No se volvieron a acercar al área de Courtois hasta que la tormenta del Chelsea igualó el marcador con un centro de Hazard que Savic convirtió en veneno para Oblak.

Sólo ahí vinieron las prisas para el conjunto español, pero ya era demasiado tarde. Apenas creó una ocasión más hasta el final del encuentro. No acertó el Chelsea tampoco, dejando a los dos equipos descontentos, aunque en diferente grado. El Atlético, doble finalista en los últimos años de la máxima competición, tendrá que conformarse con pelear por la Europa League a partir de febrero.