Cristiano Ronaldo se montó en un avión privado, se llevó a su cada vez más numerosa familia, y se plantó impecable en París, para recibir su quinto Balón de Oro en una ceremonia casi privada. Lejos de los rimbombantes lujos de otras entregas de premios, el galardón que entrega France Football al mejor jugador de Europa en el año volvió a la época de las fotos casi clandestinas y el secreto sumarísimo. Ahora eso es casi imposible, por el propio bien de la promoción del premio y por las redes sociales. El caso es que ni Messi ni Neymar, segundo y tercero en las votaciones, estuvieron para lisonjar a Cristiano (que dicho sea de paso, no necesita a nadie para que le recuerden lo bueno que es). El portugués suma una nueva distinción a su palmarés unos pocos días después de ser coronado The Best por la FIFA, e iguala en balones dorados con Messi en esa lucha individual por ser el jugador definitorio de esta época.

A Cristiano Ronaldo las críticas no le resbalan, le duelen en lo más profundo de su ego porque considera (y con razón) que sin sus goles el Real Madrid probablemente no hubiera podido competir y superar en muchas ocasiones al Barça de Leo Messi. Por eso, cada vez que los galardones individuales recuerdan su importancia en las conquistas recientes del equipo blanco (sobre todo, las europeas), es inevitable que a Cristiano se le hinche (más si cabe) su poderoso plexo solar. “Este año ha sido estupendo, ganamos la Champions y la Liga, a nivel personal fui pichichi de la Champions. Los trofeos ayudan a ganar estos premios y hay que darle las gracias a mis compañeros del Madrid y de Portugal. Fue muy importante para mí”, dijo el portugués. Nótese el uso del verbo “ayudar”.

Espero que la batalla con Messi continúe. Esta temporada me siento bien y ya veremos a final de año lo que ganamos” , abundó Cristiano Ronaldo en referencia a lo inevitable: ¿cuál de los dos titanes acabará ganando el sexto Balón de Oro antes? Probablemente lo decida lo mismo que lo ha hecho en los trofeos ganados por el portugués: la Champions League. Messi no ha necesitado ganar ni Liga ni Champions para quedarse a 300 puntos en las votaciones, justo lo mismo que le sacó el argentino al tercero Neymar. Hay una paradoja señalada hace ya unos años por algún periodista en la disputa de trofeos individuales entre Cristiano Ronaldo-Messi (un momento, esa cara me es familiar…)

Independientemente de preferencias y gustos personales, y sin rehuir la capacidad decisiva de Cristiano Ronaldo en el área, cada día que pasa la dimensión en el juego de Messi crece (también por necesidad de un Barça empobrecido en lo futbolístico), mientras que el portugués se ve empujado más y más a ser un jugador de área. Bueno, no un jugador de área cualquiera, el mejor. Eso no le ha impedido batir récords goleadores en la Champions, que además impulsan los éxitos de su club en la competición más importante deportiva y económicamente en el mundo. Si el Madrid gana una tercera Champions seguida y Cristiano vuelve a hacer tantos decisivos, poco importará que Messi meta más goles en el año natural como en este 2017 o su rol como jugador total no pare de crecer. Ronaldo se encaminará a su sexto Balón de Oro, pensará en el séptimo y en hacer el mismo número de niños, y la discusión de cuál de los dos es mejor seguirá su curso quizás ya para siempre.

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