El Bayern de Múnich tiene la costumbre de llenar los recambios de su delantera con piezas que en otros equipos de la Bundesliga serían titulares y referencias indiscutibles. Además, literalmente: suele comprarlos a buen precio en el mercado local. El último caso es el de Sandro Wagner, el delantero de Múnich que regresa a su casa mediante un traspaso millonario de unos 13 millones de euros, y recibe el premio de su trabajo a los 30 años. Todo, salvo sorpresa mayúscula, para ser suplente de Robert Lewandowski, un movimiento de perfil bajo a la espera de si Timo Werner se le pone a tiro al gigante bávaro.

«¡Estoy encantado! Acaba un viaje muy largo para mí. Regreso a casa, a mi club en mi ciudad. Estoy realmente feliz de que todo haya salido bien, el Bayern es el mejor equipo de Alemania y uno de los mejores del mundo. No tuve que pensar mucho cuando la oferta llegó», explicó Sandro Wagner sobre su salida de Hoffenheim a mitad de temporada. En el equipo dirigido por Nagelsmann, el ariete de casi dos metros y 90 kilos de peso anotó 18 goles y repartió un puñado de asistencias en algo más de medio centenar de partidos. Antes, destacó en el modesto Darmstadt, con 15 goles en una temporada, que llamaron la atención de la Bundesliga.

Sandro Wagner es un tanque clásico, un jugador para optimizar el juego en largo para desahogar la presión rival, y para atacar los centros laterales para buscar el gol o bien forzar la segunda jugada para la llegada de un segunda punta o los centrocampistas con olfato goleador. El chico de las categorías inferiores del Bayern es ahora un hombre hecho y derecho, pero su rol parece ser el de otros ilustres delanteros fichados con cierto oropel pero llamados a ser suplentes de lujo en el gigante de Múnich. Como Pizarro fue suplente de Mandzukic y Mario Gómez, como Roque Santa Cruz lo fue de manera consecutiva de Elber, Makaay y o Klose, Wagner parece llamado a ser recambio de Lewandowski.

El fichaje de Wagner tiene sentido si finalmente el Bayern tira la toalla este verano por Timo Werner. El punta del Leipzig está llamado a vestir la roja del club bávaro y ser la referencia de la selección alemana para la próxima década. Quizás la directiva del Bayern vea a Lewandowski lejos de su declive, o a Werner demasiado caro para lo que ha demostrado por el momento. Mientras tanto, Wagner ofrece un seguro de perfil bajo si el goleador polaco pilla un resfriado.

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