Fatih Terim tiene 64 años y una cuenta de Twitter. Aquel al que llaman El Emperador es una institución del fútbol turco y una leyenda del Galatasaray, al que condujo desde el banquillo a una Copa de la UEFA en 2000 y a cuartos de final de Champions League en 2013. Desde que abrió su red social, hace casi tres años, solo había compartido dos tuits. Ayer escribió el tercero: “¿Por dónde íbamos, Galatasaray?”. Más de 165.000 retuits han celebrado ya el regreso del mítico entrenador al club estambulí para vivir una cuarta etapa, tras las anteriores de 1996 a 2000, de 2002 a 2004 y de 2011 a 2013. “Anunciar mi regreso en Twitter fue una idea de mis hijas. Pensé que estaría bien. Dicen que fue un tuit histórico, y ya sabéis que aquí nos gusta hacer historia”, declaró Terim sin quitarse importancia.

El Galata encarna esa volatilidad volcánica que se asocia al fútbol turco. A Igor Tudor no le valió comenzar la Superliga con nueve triunfos consecutivos. Desde entonces sumó cuatro derrotas, dos empates y una sola victoria, balance suficiente para dilapidar la ventaja acumulada y caer al tercer puesto en el torneo local. Suficiente para acabar con la paciencia de la directiva pese a que seguían a un solo punto del liderato. Suficiente para situar a los jugadores ante el estímulo definitivo: un Fatih Terim con el que tienen las de perder a ojos de una afición que le debe numerosos títulos.

A 2.900 kilómetros de Estambul, la contratación de Terim no ha sentado bien. En Barcelona sonreían cuando Tudor manifestaba sin rubor que “Arda Turan es un gran jugador y uno de los jugadores más importantes en la historia del fútbol turco”. La vuelta a su primera casa del futbolista otomano parecía la vía más sencilla para que los culés se desprendiesen de un fichaje que ha defraudado las expectativas. Pero con un nuevo inquilino en el banquillo del Estadio Türk Telekom Arena, podrían cerrarse las puertas para el barbudo centrocampista.

La muy soportable irrelevancia de Arda Turan en el Barcelona

Terim y Turan se esquivaron en el Galatasaray. La explosión del futbolista coincidió con una de las ausencias del técnico, y el penúltimo regreso de este sucedió a la vez que la salida de Arda hacia el Atlético de Madrid. Pero sí compartieron objetivos en la selección otomana. Allí no acabaron bien.

En la Euro 2016 el entrenador advirtió pronto la baja forma de su estrella, limitado a un papel menor en el Barça. Turquía cayó eliminada en la fase de grupos, con Terim acusando al jugador de “no dar lo suficiente” al equipo. Arda sí le dio a un periodista, en un enfrentamiento que terminó con su salida del combinado nacional. Retornaría al equipo, pero su relación con el míster ya estaba dañada y dejó de participar en las convocatorias. El 10 regresó de nuevo a la selección en agosto de este año. Terim había dejado de ser seleccionador en julio.

Barcelona, Arda y Galatasaray entretenían un negocio satisfactorio para todas las partes que podría producirse este invierno. Pero ahora es Fatih Terim quien tiene la palabra y, cuando Turan se planta ante El Emperador, el pulgar de este señala hacia abajo.