“Estamos en las semifinales de la Copa de la Liga, con Arsenal, Manchester City, Chelsea y nosotros. Los cuatro mejores equipos del país“. La frase es de Steve Lansdown, y el nosotros va por su equipo, el Bristol City. El equipo del sur de Inglaterra nunca ha jugado la Premier League y en su más que centenaria historia, apenas estuvo diez temporadas en la Primera división antes de la creación de lo que hoy conocemos como élite del fútbol inglés. ¿Es el Bristol City el cuarto mejor equipo de las islas? No, pero el subidón de adrenalina tras eliminar al Manchester United en la conocida ahora como Carabao Cup es tal que se sienten gigantes.

El técnico del Bristol City, el joven Lee Johnson, se gastó 450 pounds en un vino que consideraba digno del paladar de José Mourinho, para que ambos pudieran degustar en el post partido. Nada se sabe si el portugués aceptó el convite o si el vino le sentó mal (cualquiera diría que sí; en un movimiento típico del tercer año de Mou en cualquier equipo, cargó contra los suplentes que la pifiaron ante el modesto Bristol City y dijo que ya no le servían más, como le pasó a Mkhitaryan). Por si acaso, antes de eso Johnson levantó en brazos a un recogepelotas de unos 10 años y lo agitó en el aire como si fuera una toalla. Usar a un niño como bufanda es lo de menos que pudo pasar en las calles de Bristol tras la cuarta eliminación consecutiva del equipo de un equipo de Premier. Cayeron de forma seguida el Watford, Stoke City y Crystal Palace.

Y ahora en semifinales tendrán al Manchester City, para redondear la gesta. El Bristol City, con dificultades durante años para mantenerse en la Championship, vivió la pasada temporada con el entrenador actual recibiendo amenazas en su propia casa. Hoy, Lee Johnson es un héroe local. “Esto hace que todo merezca la pena, ¿verdad?. Pasamos por todo eso juntos, con los aficionados, los jugadores y el equipo técnico, pero lo superamos, que era lo más importante”, dijo Johnson, subido en plena cresta de la ola. El Bristol City pasó de ser el equipo simpático de las celebraciones graciosas en Twitter al semifinalista de la tercera competición en importancia del fútbol inglés. Y todo con un fútbol ofensivo, alabado por su agresividad en la presión y su juego sin complejos, lejos de las cerrazones con las que suelen afrontar los equipos modestos los duelos contra gigantes multimillonarios como el United.

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