Desde su etapa en el Real Madrid, se generó la teoría de que las segundas temporadas son las de José Mourinho. Cuando se convierte realmente en The Special One. Efectivamente, tanto en Chamartín como en Stamford Bridge fue campeón al siguiente intento. Una fama que, visto lo visto durante este curso con el Manchester United, corre serio peligro de evaporarse.

Al portugués sólo le queda la bala de la Champions League, la más feroz competición de clubes, en la que los Red Devils no aparecen en las quinielas de favoritos. No pueden hacerlo, porque su rendimiento en la Premier League dista mucho de ser el adecuado. Porque justo cuando más se requería una reacción, después de la humillante derrota copera en Bristol, su Manchester United volvió a patinar.

Lo hizo en el King Power Stadium de Leicester, después de remontar el tanto inicial de Jamie Vardy. La debacle se consumaría en el minuto 95, con los Foxes en inferioridad numérica debido a la expulsión de Daniel Amartey pero capaces de igualar gracias al central Harry Maguire. Como ocurriera hace dos años, en sus últimos meses en Londres, el luso señaló a sus jugadores.

El mensaje de Mourinho caló rápidamente entre la afición, o al menos entre la multitud de seguidores en las redes. Los usuarios y otros medios se echaron encima de Marcus Rashford o Jesse Lingard, culpables de no sentenciar el partido cuando debían hacerlo. Dichas ocasiones esconden, a su vez, la causa real de todos los males: el habitual juego ramplón del equipo. Por tanto, eliminados de la Carabao Cup y a trece (!) puntos ya del líder y vecino en la ciudad, la Champions sería la única salvación de la temporada.

Porque aunque la FA Cup está ahí también, dicho torneo representaría escasa consolación para un club de semejante entidad, que además lleva invirtiendo montañas de libras en los últimos años (Pogba, Lukaku, Mkhitaryan, Lindelof, Matic, etc). Muchos de esos nombres puestos en la picota por el propio técnico, que no suele ahorrar críticas hacia sus propios jugadores. Todo ello, y a José Mourinho en su segundo año…