El Liverpool tiene un serio problema. Su ataque produce más que cualquier otro equipo de la Premier League, excepto el Manchester City. Están tan contentos con el juego ofensivo de los de Jurgen Klopp que se han permitido llamar los Fab Four a Coutinho, Firmino, Salah y Sadio Mane, como si fueran los Beatles. Lo malo es que de medio campo hacia atrás, el Liverpool es un desastre de proporciones inenarrables, incapaz de dar sustento a lo que genera el ataque, obligando a los delanteros a hacer demasiados goles para cada victoria. Los Reds apenas pierden partidos, pero son esos empates que se le escapan por tiros en el pie (como el del Arsenal hace bien poco) los que lastran las opciones del Liverpool en la Premier League. Quizás por eso hayan convertido a Virgil van Dijk en el defensa más caro de la historia del fútbol.

El Liverpool ha soltado 85 millones de euros por el central holandés del Southampton. Las urgencias han pesado más que la realidad del mercado. Eso y la sospecha de que el Manchester City se lo podía llevar en el próximo verano. Klopp había pedido la contratación de Van Dijk en el pasado mes de agosto, pero entonces el Liverpool tuvo que desistir por la cerrazón del Southampton, que pedía más dinero o la cosa podría acabar en quejas formales ante la FA. Al final, el defensor de 26 años acaba en donde se suponía, unos meses después y todavía más caro. Klopp consigue así un central de planta, rápido, experiencia a sus 26 años, buena salida desde atrás, cierta facilidad para hacer gol desde su posición de central…

Desde Inglaterra, las previsiones más optimistas sobre Van Dijk apuntan a un nuevo Rio Ferdinand, lo cual convierte el precio del central holandés en una exageración aún mayor. Pero el Liverpool necesitaba hacer algo para reforzar una zona del campo que le estaba provocando una sangría de puntos considerable. Lovren fue su última inversión seria en el centro de la defensa y la cosa no salió del todo bien. El fichaje de Van Dijk también es un elemento de presión para Klopp, que recibe una pieza para redondear un equipo muy reforzado en el pasado mercado de invierno.

Pero el verdadero ganador del traspaso de Van Dijk es el Southampton. O al menos el contable de los Saints. La prolífica relación comercial entre Southampton y Liverpool alcanza ya la cifra de 190 millones de euros en los últimos años. El trasvase entre ambos equipos parecía difícil de superar en el 2014, cuando llegaron a Anfield Lallana, Lovren y Lambert. En el 2015 llegó Clyne, y al año siguiente Sadio Mané. Ahora, Virgil van Dijk aumenta la cuenta. Todo para ser cuarto en la Premier.

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