Pep Guardiola se quejaba estos días del comprimido calendario navideño en la Premier League. Que dicha tradición acabaría con los futbolistas, decía. Pues bien, el más tradicional fútbol inglés lo han protagonizado Arsenal y Chelsea para cerrar las fiestas, un 2-2 vibrante en el que ha habido goles, claras ocasiones, alternativas, errores a mansalva y polémicas varias. Como para descartar esto…

Los Gunners se plantaban en el encuentro con numerosas bajas y una zaga de circunstancias, con Rob Holding y Calum Chambers. Por su parte, Antonio Conte recuperaba a Eden Hazard o Cesc Fàbregas respecto a su último duelo liguero ante el Stoke. Y muy pronto comenzaba el ida y vuelta constante de la noche.

Primero Álvaro Morata confirmaba su mal estado de forma desaprovechando un mano a mano muy claro ante Petr Cech, y poco después Alexis Sánchez veía como Thibaut Courtois y los dos postes desbarataban su buen disparo. Mientras avanzaba el reloj, el belga intervenía otra vez para detener a Alexandre Lacazette y cerca del descanso Fàbregas chutaba fuera tras una deliciosa dejada de Hazard.

Era bastante increíble que los jugadores se marcharan a vestuarios con 0-0, pero simplemente se habían reservado para después. Cech y Courtois seguían empeñados en lo contrario, realizando soberbias paradas a Hazard, Marcos Alonso y Lacazette de nuevo. Pero mediada la segunda mitad, comenzaba el show.

Jack Wilshere, que debió ser expulsado por un evidente piscinazo cuando ya contaba con amarilla, abrió el marcador al fin. Pero poco después, Hazard caía en el área después de un toque de Héctor Bellerín y el colegiado señalaba la pena máxima, que el propio belga materializó.

El partido seguía siendo un correcalles y dos suplentes del Chelsea fabricaban el 1-2. Willian abrió para Davide Zappacosta y el fuerte centro del italiano lo empujó a la red Marcos Alonso. Los Blues parecían tenerlo en el bolsillo pero en el 92 apareció Bellerín para firmar el 2-2. Morata y Zappacosta pudieron hacer el 2-3 nada más sacar de centro pero el español remató al muñeco y el italiano al larguero en un final de infarto.

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