Tras las extrañas circunstancias que envolvieron aquella negociación el 31 de agosto, el joven inglés Ross Barkley ha aterrizado por fin en Stamford Bridge. El centrocampista de 24 años es el regalo de Reyes que el Chelsea ha entregado a Antonio Conte, un refuerzo más para su medular y que ha dado alas al italiano para disparar a José Mourinho el mayor dardo que se le recuerda en rueda de prensa. Todo hay que decirlo, el portugués había sacado primero.

El pasado verano, el entonces técnico del Everton Ronald Koeman había reconocido que su club afrontaba una dura batalla para retener a la joya de su cantera. Barkley finalizaba contrato en junio del 2018 y las negociaciones habían sido infructuosas. Ya a finales de agosto, las posturas en Goodison Park se inclinaban por sacar algo de dinero gracias al que hace unos años era una de las mayores promesas de su país.

Todo parecía listo para su marcha. El destino de Barkley era el Chelsea, club que le seguía desde hacía tiempo. Pero cuando los dos equipos tenían todo acordado, algo lo truncó todo. Que si no había pasado el reconocimiento, que si se había echado atrás… El caso es que el futbolista permanecía en el Everton recuperándose de su lesión, y ahora, ya disponible otra vez, sí ha firmado el la entidad londinense a cambio de 15 millones de libras, un precio que parece bajo para la promesa que acompaña a Barkley desde hace un par de años y la realidad del mercado de la Premier League.

La llegada de Barkley sería exclusivamente la noticia del día en casa Chelsea si no fuera porque Antonio Conte parece haberse cansado de José Mourinho. El portugués insinuó hace días que el italiano y Jurgen Klopp se comportaban como payasos en el área técnica, algo para lo que el ex seleccionador transalpino ha ofrecido una feroz respuesta. El 2018 no ha hecho nada más que comenzar, pero esta puede ser ya la rajada del año.

 

En efecto, tal como puede comprobarse en el vídeo anterior, Conte se hartó de las insinuaciones del luso. “Tendría que mirar cómo era él, porque quizás estaba hablando de sí mismo en el pasado”, explicó, haciendo alusión al concepto de demencia senil, aunque después desde el Chelsea lo suavizaron, aclarando que su entrenador quería referirse a la amnesia. La batalla está servida.