Son años y años de slogans de la FIFA y la UEFA en cada competición internacional, y aunque el efecto y el mensaje cale en gran medida, los episodios de racismo se siguen produciendo ante los focos que iluminan escaparates tan rutilantes como la Serie A italiana. El centrocampista de la Juventus Blaise Matuidi ha vuelto a exponer al mundo la vergüenza de los insultos racistas en el fútbol profesional. Y el futbolista francés, que lleva apenas unos meses en Italia, ya lo ha sufrido en dos ocasiones.

La última ocurrió en la visita del campeón italiano al Cagliari el pasado sábado. Cuando Matuidi se retiró a vestuarios para el descanso, escuchó los indeseables insultos de la grada. Luego, cuando el juego se reanudó, también volvieron las palabras execrables. Matuidi se lo dijo al árbitro, éste no quiso parar el partido y al final el francés rebajó sus quejas para seguir jugando tras recibir el consuelo de dos de sus compañeros. Poco después, contaba en las redes sociales lo ocurrido. “He sufrido racismo durante el partido. Personas débiles intentaron intimidarme con odio. Yo no odio a nadie y sólo puedo sentir pena por aquellos que dan malos ejemplos. El fútbol sirve para promover igualdad, pasión e inspiración, y para eso estoy aquí. Paz”, escribió el ex del PSG.

El Cagliari quiso pedir disculpas a Matuidi. “El racismo no tiene nada que ver con el pueblo sardo. Sólo la ignorancia puede explicar ciertos comportamientos. Eres un ejemplo para todos”, se lee en la reacción del club del sur de Italia. El Cagliari ya sabe a lo que se atiene y Matuidi, por desgracia, también. La multa de 20.000 euros y el cierre parcial de una grada que sufrió el Hellas Verona porque sus aficionados también insultaron al centrocampista francés por el color de su piel. Una multa insuficiente tanto para evitar nuevos infractores como para arropar al agraviado.

Los casos se siguen acumulando. Las reacciones de futbolistas como Muntari, Etoo, Daniel Alves, Balotelli y ahora Matuidi, entre muchos otros, todos ellos en el primer mundo del fútbol, no en campos de categorías regionales lejos de los focos… Siguen poniendo al deporte ante el espejo de una sociedad aún enferma. Aunque sea bajo la excusa de querer desestabilizar al rival.