Durante las últimas décadas, ya desde principios de siglo, solo existe una certeza más absoluta en Alemania que la aglomeración de títulos de Bundesliga del Bayern: la política de avasallamiento a la que los bávaros someten a todos sus rivales domésticos. Así, uno tras otro, sus competidores ven emigrar resignados a sus figuras rumbo a Múnich. Recientemente ha sido el Borussia Dortmund (Lewandowski, Gotze, Hummels), como antes lo fueron el Bayer Leverkusen (Ballack, Zé Roberto), el Werder Bremen (Pizarro) o el Stuttgart (Élber, Mario Gómez). Y la sangría continúa.

Hace más o menos un año, el coloso germano se permitía el lujo de anunciar la llegada veraniega de dos de las estrellas del Hoffenheim, el capitán Sebastian Rudy y el prometedor central Niklas Sule. Pues bien, hoy es el turno del Schalke 04, que ya vio marcharse en 2011 a un tal Manuel Neuer y que ahora se ve obligado a comunicar, con meses de antelación, la salida de su mayor joya, Leon Goretzka. Centrocampista nacido en 1995 que, para colmo, se irá gratis.

Y mientras en Gelsenkirchen se lamentan, en Múnich se frotan las manos. Goretzka representaba una de las oportunidades más apetitosas del 2018, un futbolista con un presente y futuro excepcionales y que llegará sin inversión alguna en materia de traspaso. El centrocampista nacido en Bochum deslumbró en la última Confederaciones y será, con total seguridad, uno de los medios de la Mannschaft a tener en cuenta en el próximo Mundial de Rusia.

El Bayern supera así la competencia del Liverpool, ya que Jurgen Klopp se había fijado en su compatriota para suplir no sólo el adiós de Philippe Coutinho, sino la probable salida en junio del también germano Emre Can (con destino Turín). Además, los bávaros se cubren las espaldas en mediocampo ante la incertidumbre sobre el futuro de Arturo Vidal (cerca de los 31) y el estancamiento de otro joven perteneciente a sus filas, Renato Sanches.

Porque al mismo tiempo que la Bundesliga observa cómo desde Múnich aplastan toda posible competitividad, en el Allianz Arena demuestran, por enésima vez, cómo gestionar al club más poderoso de Alemania de forma que muchas otras entidades europeas sólo pueden soñar.

No Hay Más Artículos